En las distintas fases del esquema, el pez toma aire por la boca, lo dirige hacia la cavidad bucal y luego hacia la vejiga mediante movimientos coordinados. La vejiga aparece dividida en una cámara anterior y una cámara posterior, lo que sugiere control diferencial del volumen interno. Cuando el órgano se llena de gas, disminuye la densidad corporal total y el pez puede aumentar su flotabilidad sin gastar tanta energía nadando hacia arriba. Cuando el gas se reduce, el cuerpo se vuelve relativamente más denso y puede descender con mayor facilidad. Este principio también se nota en humanos: al nadar, llenar los pulmones de aire aumenta el volumen corporal y facilita flotar.
Dependiendo de las condiciones del agua, una estructura originalmente asociada a la flotación puede adquirir importancia ventilatoria. En aguas cálidas, estancadas o pobres en oxígeno disuelto, algunos peces recurren al aire atmosférico para complementar el intercambio gaseoso. En otros linajes, la especialización fue en sentido contrario: bolsas respiratorias ancestrales se modificaron hacia vejigas natatorias principalmente hidrostáticas. Por eso, pulmones y vejigas natatorias deben entenderse como órganos emparentados, no como inventos separados. Ambos muestran cómo la evolución reutiliza tejidos preexistentes para resolver problemas de respiración, equilibrio, flotabilidad y supervivencia en ambientes cambiantes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario