Su fama biológica se debe a su extraordinaria capacidad de vuelo en altura. Se considera una de las aves que alcanza mayores altitudes, con un registro cercano a 11 300 metros sobre el nivel del mar. A esa altura, la presión parcial de oxígeno es muy baja para un ser humano sin apoyo técnico. El buitre puede soportar estas condiciones gracias a su sistema respiratorio aviar, con pulmones parabronquiales, sacos aéreos y un flujo de aire muy eficiente, además de adaptaciones sanguíneas que favorecen la captación de oxígeno durante el vuelo. (Cincinnati Zoo & Botanical Garden)
Desde el punto de vista ecológico, Gyps rueppellii depende de grandes áreas donde pueda encontrar cadáveres de mamíferos silvestres o domésticos. Su estrategia consiste en elevarse en corrientes térmicas, observar grandes extensiones y descender cuando detecta alimento o la actividad de otros carroñeros. Sin embargo, sus poblaciones han disminuido por envenenamientos, pérdida de hábitat, reducción de alimento disponible y persecución humana; por eso aparece como una especie altamente amenazada en evaluaciones de conservación. Su caso muestra que incluso un animal capaz de dominar el cielo puede ser vulnerable cuando se alteran las redes ecológicas que sostienen su alimentación. (en.wikipedia.org)
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