Los yacimientos chinos del Cretácico temprano han sido fundamentales porque preservan fósiles con plumas, impresiones corporales y, en algunos casos, estructuras microscópicas como melanosomas, que permiten inferir colores aproximados del plumaje. Por eso hoy sabemos que muchos dinosaurios no aviares no eran reptiles desnudos y grises, sino animales visualmente diversos, con cubiertas corporales usadas para aislamiento térmico, exhibición, camuflaje, planeo o maniobra. En este contexto, Jian changmaensis aparece como un depredador emplumado cercano a las aves, mientras Gansus yumenensis representa una rama aviar ya diferenciada, probablemente asociada a ambientes acuáticos o ribereños. (IVPP)
Además, la relación entre dinosaurios no aviares y aves no se limita a las plumas. Varias líneas fósiles muestran vértebras neumáticas, cavidades y forámenes asociados a extensiones de sacos aéreos, especialmente en terópodos y saurópodos. Esto sugiere que algunos componentes del sistema respiratorio aviar, como pulmones rígidos, ventilación eficiente y sacos aéreos, aparecieron antes del vuelo moderno. En otras palabras, la respiración aviar no nació simplemente para volar: primero pudo ayudar a aligerar el esqueleto, mejorar la ventilación y sostener cuerpos activos; después fue aprovechada por las aves para el vuelo poderoso y prolongado. (PubMed)
No hay comentarios:
Publicar un comentario