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domingo, 10 de mayo de 2026

Figura. Hioides y lengua



La imagen presenta una vista lateral de la cabeza y el cuello, mostrando la relación entre el cráneo, la mandíbula, la lengua, la laringe y varios músculos profundos. En la parte inferior aparece el hueso hioides, una estructura pequeña, curva y suspendida, ubicada por encima del cartílago tiroides. Desde él se proyectan músculos como el geniohioideo, el hiogloso, el estilohioideo y el tirohioideo, que conectan la lengua, la mandíbula, la faringe y la laringe. También se observa el proceso estiloides del cráneo, desde donde descienden músculos relacionados con la movilidad lingual y faríngea.

El hioides es especial porque no se articula directamente con otros huesos, a diferencia de la mayoría del sistema esquelético. Permanece suspendido por músculos y ligamentos, funcionando como una plataforma móvil para la lengua y la parte superior de la vía digestiva y respiratoria. Su participación es clave en la deglución, porque ayuda a elevar la laringe cuando tragamos, protege la entrada de la tráquea y facilita el paso del alimento hacia el esófago. También interviene en la masticación, la fonación y la modulación fina del habla.

Muchas veces el hueso hioides se omite en dibujos escolares del esqueleto humano porque es pequeño, está oculto por tejidos blandos y no forma parte de las articulaciones óseas más visibles. Sin embargo, ignorarlo empobrece la comprensión de la anatomía funcional, porque este hueso conecta el sistema esquelético con el muscular, digestivo, respiratorio y fonador. Sin el hioides, la lengua perdería parte de su soporte, la deglución sería menos segura y la producción de sonidos sería menos precisa. Por eso debe considerarse una pieza central en el estudio integrado del cuello humano.

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