El conjunto de hifas forma el micelio, que constituye el verdadero cuerpo vegetativo del hongo. Aunque muchas personas identifican al hongo con la seta visible, en realidad esa estructura es solo una parte reproductiva. El micelio puede extenderse bajo tierra, dentro de un tronco, sobre una fruta o entre hojas muertas, formando una red ramificada que digiere externamente el alimento mediante enzimas y luego absorbe moléculas simples. Por eso, el cuerpo real del hongo suele estar oculto y distribuido en el sustrato. En un champiñón común, Agaricus bisporus, lo que vemos sobre la superficie es apenas una manifestación temporal del organismo completo.
El cuerpo fructificante es la estructura visible encargada de producir y dispersar esporas. En setas, corresponde al “sombrero” y al “pie”; en otros hongos puede adoptar forma de copa, costra, repisa o bola. Arrancar un cuerpo fructificante no mata necesariamente al hongo, porque equivale a cortar una flor o un fruto, no a destruir toda la planta. Mientras el micelio permanezca vivo dentro del sustrato, puede seguir alimentándose y producir nuevos cuerpos fructificantes cuando existan humedad, temperatura y nutrientes adecuados. Por eso, el hongo verdadero no es la seta aislada, sino la red viva que la produce.
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