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viernes, 8 de mayo de 2026

Figura. Amamantamiento

El amamantamiento es el acto mediante el cual una cría obtiene leche materna directamente de las glándulas mamarias de su madre. En la imagen, el potro succiona la leche de la yegua, recibiendo no solo nutrientes, sino también defensas inmunológicas y microorganismos beneficiosos. El clado Mammalia agrupa a los vertebrados descendientes de un ancestro común caracterizado por pelo, glándulas mamarias, mandíbula dentario-escamosal y tres huesecillos del oído medio. Los mamíferos evolucionamos a partir de sinápsidos, y la lactancia fue una de sus innovaciones clave.

Probablemente, las primeras secreciones lácteas surgieron como fluidos nutritivos y protectores producidos por tejidos glandulares de la región ventral, quizá relacionados inicialmente con la protección de huevos o crías. En los monotremas, como ornitorrincos y equidnas, todavía no existen pezones verdaderos: la leche se libera sobre zonas glandulares de la piel. En cambio, en los terios —marsupiales y placentarios— las glándulas mamarias se agruparon en regiones especializadas con pezones, permitiendo una succión más eficiente. Esta transición ocurrió durante el Mesozoico, aunque las glándulas no fosilizan directamente.

Desde el punto de vista digestivo, la leche materna es el primer alimento completo: aporta proteínas, grasas, azúcares, vitaminas, minerales, anticuerpos y oligosacáridos que alimentan bacterias mutualistas. Así se establece una primera impronta bacteriana en el intestino de la cría, favoreciendo una microbiota saludable. Culturalmente, los humanos extendieron esta relación con la leche mediante fermentados como yogur, kéfir y kumis, este último asociado a pueblos nómadas de la estepa que fermentaban leche de yegua para conservarla y hacerla más digestible.

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