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miércoles, 4 de marzo de 2026

Figura. La Larínge

 
La laringe es una estructura cartilaginosa situada en la transición entre la faringe y la tráquea, cuya función principal es regular el paso del aire hacia los pulmones, proteger la vía respiratoria durante la deglución y participar en la producción de sonido. En su interior se distinguen varias regiones funcionales. La supraglotis incluye la epiglotis, una lámina cartilaginosa que actúa como válvula protectora al cubrir parcialmente la entrada de la laringe durante la deglución. La glotis corresponde al espacio entre las cuerdas vocales, pliegues mucosos que vibran cuando el aire espirado pasa entre ellos, generando sonido. Debajo se encuentra la subglotis, que conecta con la tráquea, el conducto que conduce el aire hacia los pulmones. Esta organización permite que la laringe funcione simultáneamente como válvula respiratoria, órgano fonador y mecanismo de protección contra la aspiración de alimentos.

Durante la deglución, la lengua empuja el bolo alimenticio hacia la faringe mientras varios movimientos coordinados elevan la laringe. En ese momento, la epiglotis se pliega hacia atrás y cubre parcialmente la entrada laríngea, desviando el alimento hacia el esófago en lugar de permitir su paso a la tráquea. Sin embargo, este mecanismo no es perfecto. Si un fragmento de alimento entra en la glotis, puede bloquear el flujo de aire hacia los pulmones, provocando una obstrucción de la vía aérea. Cuando esto ocurre, el organismo intenta expulsar el objeto mediante reflejos de tos, generados por la irritación de los receptores de la mucosa laríngea.

Si la obstrucción es completa y la persona no puede toser ni respirar, se puede aplicar la maniobra de Heimlich, una técnica de primeros auxilios diseñada para expulsar el objeto que bloquea la vía respiratoria. Esta maniobra consiste en colocarse detrás de la persona afectada y aplicar compresiones abdominales rápidas hacia adentro y hacia arriba, justo debajo del esternón. Estas compresiones empujan el diafragma hacia arriba, aumentando bruscamente la presión dentro de los pulmones. El aire expulsado genera un flujo forzado a través de la tráquea y la laringe, que puede desalojar el objeto atrapado en la glotis. Así, la anatomía de la laringe no solo permite respirar y hablar, sino que también explica los mecanismos fisiológicos que hacen posible salvar la vida cuando se produce un atragantamiento.

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