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miércoles, 11 de febrero de 2026

Proceso digestivo en otros deuterostomos

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Los deuteróstomos constituyen uno de los grandes clados evolutivos de los animales bilaterales y agrupan a organismos tan diversos como los equinodermos, los hemicordados y los cordados, estos últimos incluyendo a los tunicados, cefalocordados y vertebrados, dentro de los cuales se encuentra el ser humano. El nombre Deuterostomia proviene del griego deuteros (segundo) y stoma (boca), y hace referencia a un rasgo clave del desarrollo embrionario: durante la gastrulación, el blastoporo origina primero el ano, mientras que la boca se forma posteriormente como una abertura secundaria. Este patrón contrasta con el de los protóstomos, donde el blastoporo da origen a la boca. Más allá de este detalle embriológico, los deuteróstomos comparten características profundas relacionadas con el tipo de segmentación, la formación del celoma y ciertos patrones moleculares del desarrollo. Dentro de este clado, los invertebrados más cercanos evolutivamente a los vertebrados —y por tanto al ser humano— son los tunicados y los cefalocordados, ambos integrantes del filo Chordata. Aunque carecen de columna vertebral, presentan en algún momento de su ciclo de vida las características diagnósticas de los cordados: notocorda, tubo nervioso dorsal hueco, hendiduras faríngeas y cola postanal. El estudio de su anatomía y fisiología permite comprender las bases evolutivas del sistema digestivo y de otros sistemas orgánicos en vertebrados.

Tunicados

Los tunicados adultos son principalmente organismos filtradores, aunque ocasionalmente pueden capturar pequeños organismos que pasen cerca de su sifón. En su forma adulta, la mayoría adopta un estilo de vida sésil, fijado al sustrato, lo que condiciona su estrategia alimentaria hacia la filtración continua de agua marina.

Enlace a la [Figura: Sistemas digestivo y circulatorio de un tunicado]

La boca se encuentra modificada en un sifón inhalante, cuya función es generar una corriente de agua hacia el interior del cuerpo. Esta corriente no depende de músculos potentes, sino del batido coordinado de cilios y, en algunos casos, de tentáculos carnosos que regulan el ingreso de partículas de mayor tamaño. El agua cargada de material particulado ingresa a la faringe, una estructura altamente desarrollada que posee numerosas hendiduras faríngeas. Estas hendiduras no solo son estructuras respiratorias, sino también fundamentales para la alimentación.

El epitelio faríngeo está especializado en la producción de moco, secretado por una estructura llamada endostilo, considerada homóloga evolutivamente a la glándula tiroides de los vertebrados. El moco forma una red pegajosa que atrapa partículas suspendidas mientras el agua filtrada sale del cuerpo a través del sifón exhalante. El cordón mucoso cargado de alimento es transportado mediante corrientes ciliares hacia el esófago.

El esófago es corto y conduce al estómago, el cual se asocia con glándulas pilóricas que se extienden hacia el intestino formando una red de pequeños conductos. Estas glándulas incrementan la superficie secretora y participan en la producción de enzimas digestivas, liberadas al lumen gástrico. La digestión es principalmente extracelular, pues ocurre en el interior del tubo digestivo gracias a la acción enzimática sobre el alimento previamente concentrado por filtración. Desde el estómago, el alimento parcialmente digerido pasa al intestino, donde continúa el procesamiento y la absorción antes de que los residuos sean eliminados por el ano. Algunas especies poseen además glándulas digestivas accesorias, que complementan la actividad enzimática y mejoran la eficiencia en la extracción de nutrientes.

Cefalocordados

Los cefalocordados, representados por organismos como Branchiostoma (anfioxos), comparten con los tunicados la estrategia de alimentación por filtración, pero a diferencia de estos, son organismos móviles, capaces de enterrarse parcialmente en sedimentos y orientarse activamente frente a corrientes de agua. Esta movilidad introduce un componente conductual en la alimentación que no se observa en la mayoría de los tunicados adultos.

Enlace a la [Figura: Sistema digestivo de un cefalocordado]

El agua ingresa por la boca, rodeada por una estructura denominada cirros bucales, que actúan como filtro preliminar evitando la entrada de partículas demasiado grandes. En el interior, la acción coordinada de cilios dirige el flujo hacia la faringe perforada por numerosas hendiduras branquiales. Al igual que en tunicados, el endostilo secreta moco que atrapa el alimento particulado. El cordón mucoso con partículas retenidas es transportado dorsalmente por acción ciliar hacia el esófago, que es relativamente corto.

Posteriormente, el tracto digestivo se prolonga como un intestino largo que recorre casi toda la longitud corporal y desemboca en un ano situado antes de la aleta caudal. Esta disposición lineal refleja una organización corporal más alargada y segmentada que la observada en tunicados.

En la región cercana a la unión entre la faringe y el intestino se encuentra un divertículo denominado ciego hepático o ceco hepático. Estudios filogenéticos y comparativos sugieren que esta estructura podría estar relacionada evolutivamente con el hígado y el páncreas de los vertebrados, lo que la convierte en una pieza clave para comprender la transición evolutiva hacia sistemas digestivos más complejos. La digestión molecular comienza de manera extracelular en el lumen intestinal, mediante enzimas secretadas al tubo digestivo; sin embargo, parte del material no degradado completamente puede ser internalizado por fagocitosis, completándose la digestión de forma intracelular. Este patrón mixto combina mecanismos ancestrales con una creciente especialización secretora, y constituye un puente funcional entre los invertebrados filtradores y los sistemas digestivos altamente regionalizados de los vertebrados.

En conjunto, tunicados y cefalocordados representan los invertebrados más cercanos al linaje vertebrado, y su estudio ofrece una perspectiva privilegiada para comprender la evolución del aparato digestivo dentro de Deuterostomia, incluyendo los fundamentos estructurales que, en última instancia, también forman parte de la biología humana.

Referencias

Brusca, R. C., Moore, W., & Shuster, S. M. (2016). Invertebrates (3rd ed.). Sinauer Associates.

Ruppert, E. E., Fox, R. S., & Barnes, R. D. (2004). Invertebrate zoology: A functional evolutionary approach (7th ed.). Brooks/Cole.

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