Aunque los nematodos presentan un plan corporal aparentemente simple —cuerpo cilíndrico, no segmentado y recubierto por una cutícula—, constituyen uno de los grupos animales más diversos y exitosos del planeta. Habitan prácticamente todos los ambientes imaginables, desde suelos y océanos hasta tejidos internos de plantas y animales. Esta diversidad ecológica se refleja de manera directa en su sistema digestivo, que ha evolucionado múltiples modificaciones para adaptarse a dietas muy distintas: desde bacterias y algas microscópicas hasta tejidos vivos de plantas y vertebrados. A diferencia de los platelmintos, los nematodos poseen un tubo digestivo completo, con boca y ano, lo que les permite procesar una amplia gama de alimentos y eliminar residuos de manera eficiente.
Boca
La boca de los nematodos es una de las regiones
anatómicas más variables del grupo. Aunque su organización básica es sencilla,
la estructura bucal puede presentar pliegues, espinas, dientes, mandíbulas y
otras protuberancias dispuestas con simetría radial. Estas variaciones
están estrechamente ligadas al modo de alimentación. Muchas especies de vida
libre son carroñeras, detritívoras o microcarroñeras, y se
alimentan de bacterias asociadas a partículas orgánicas, restos de organismos
muertos o materia fecal. En estos casos, no siempre consumen directamente el
sustrato, sino los hongos y bacterias que proliferan sobre él.
Enlace
a la [Figura:
Bocas de los nematodos]
Otros nematodos son depredadores activos, capaces de
capturar pequeños invertebrados mediante dientes o estructuras cortantes.
Existen también especies que se alimentan de diatomeas, algas unicelulares y
bacterias libres, raspando o succionando el contenido celular. Un caso
particularmente interesante es el de los nematodos parásitos de plantas,
cuya boca se ha transformado en un estilete, una estructura rígida y
puntiaguda que perfora el tegumento vegetal para succionar el contenido
celular, causando daño tisular y pérdidas económicas significativas en
cultivos.
Algunos nematodos han desarrollado relaciones simbióticas
notables: ciertas especies permiten el crecimiento de bacterias
quimioautótrofas en su faringe, formando una biopelícula. El nematodo
protege esta población bacteriana y se alimenta de ella de manera controlada,
ya sea desprendiendo capas externas de la biopelícula o absorbiendo los
nutrientes que las bacterias liberan. Esta asociación mutualista ilustra la
flexibilidad ecológica del grupo. Finalmente, existe una enorme diversidad de
nematodos parásitos internos de plantas, invertebrados y vertebrados
—incluido el ser humano—, donde la anatomía bucal y las secreciones asociadas
están adaptadas para penetrar tejidos y causar daño celular localizado.
Tracto gastrointestinal
El tracto gastrointestinal de los nematodos varía
considerablemente en complejidad y especialización, pero sigue un patrón
general bien definido. La boca conduce a una pequeña cavidad bucal que
se continúa con el estomatodeo, un tubo recubierto por una cutícula
dura que protege el epitelio de la abrasión mecánica y de sustancias
potencialmente dañinas. A continuación se encuentra el esófago, también
cubierto por cutícula y conocido en algunos textos como faringe. Este
esófago puede ser largo y estar subdividido en regiones musculares y
glandulares, claramente diferenciables por su estructura y función.
Los músculos del esófago impulsan el alimento desde
la cavidad bucal hacia el intestino, que es un tubo simple encargado de
la absorción de nutrientes. El intestino desemboca en un recto corto y
finalmente en un ano subterminal ubicado en la superficie ventral del
animal. En los machos, el recto se modifica para formar una cloaca,
donde confluyen el sistema digestivo y el reproductor.
Enlace
a la [Figura:
Sistema digestivo de los nematodos]
Las glándulas esofágicas secretan enzimas
digestivas hacia el lumen intestinal, iniciando una digestión
extracelular. Los productos parcialmente digeridos que aún no pueden ser
absorbidos atraviesan el epitelio intestinal por fagocitosis, formando
fagosomas donde se completa la digestión intracelular a nivel molecular.
Esta combinación de digestión extracelular e intracelular, junto con un sistema
digestivo completo, explica en gran medida el éxito ecológico de los nematodos
y su capacidad para explotar nichos alimenticios extremadamente variados.
Referencias
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