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miércoles, 25 de febrero de 2026

Figura: Pseudodientes linguales

 
En los patos, como el ejemplar de la imagen, la lengua presenta un notable grado de queratinización superficial, adaptado a su modo particular de alimentación. El epitelio lingual es estratificado y parcialmente queratinizado, lo que proporciona resistencia frente al roce constante con sedimentos, partículas vegetales y pequeños invertebrados. Esta queratinización protege los tejidos blandos durante el filtrado y la manipulación del alimento dentro de la cavidad oral. A diferencia de mamíferos masticadores, los patos no trituran con dientes verdaderos, sino que emplean el pico y la lengua como un sistema funcional integrado. La queratina, por tanto, actúa como barrera mecánica y estructural frente a abrasión y presión repetida.

Un rasgo distintivo es la presencia de pseudodentición lingual, pequeñas proyecciones córneas alineadas a lo largo de la lengua. Estas estructuras no son dientes verdaderos, ya que no contienen dentina ni esmalte, sino que derivan de engrosamientos queratínicos del epitelio. Su función principal es colaborar con las láminas internas del pico formando un mecanismo de filtración. Cuando el pato toma agua y sedimento, la lengua presiona el contenido contra las láminas del pico, expulsando el líquido mientras retiene partículas comestibles. La pseudodentición aumenta la fricción y evita que el alimento escape hacia adelante.

En especies filtradoras, este sistema alcanza alta especialización, permitiendo separar semillas, algas y pequeños organismos acuáticos. La combinación de queratinización protectora y proyecciones linguales convierte a la lengua en una herramienta eficiente de selección alimentaria. Así, el pato utiliza su cavidad bucal no para masticar, sino para filtrar, retener y dirigir el alimento hacia el esófago, optimizando su estrategia trófica acuática.

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