Macrochelys temminckii, conocida como tortuga caimán,
presenta un notable grado de queratinización en los epitelios bucales,
adaptado a su estrategia depredadora acuática. La lengua no es musculosa ni
protráctil como en anfibios o reptiles escamosos, sino relativamente fija y
robusta. Su superficie muestra una queratinización moderada a alta,
especialmente en regiones sometidas a fricción mecánica. Este epitelio
estratificado pavimentoso queratinizado protege contra abrasión generada por
presas activas, fragmentos óseos y sustrato acuático. La queratina actúa como
barrera física resistente, reduciendo daño tisular durante la captura y
manipulación de peces o invertebrados.
Un rasgo distintivo de esta especie es la presencia de una estructura
lingual vermiforme, altamente corrugada y pigmentada, que imita un gusano.
Aunque no es extensible, esta prolongación carnosa presenta microrelieves y
pliegues que incrementan su realismo visual. La corrugación superficial del
epitelio genera irregularidades que mejoran el contraste bajo el agua,
facilitando el engaño de presas. Además, la mucosa circundante también muestra pliegues
y rugosidades pronunciadas, lo que contribuye a canalizar agua y sostener
alimento dentro de la cavidad oral. Estas adaptaciones no están orientadas a
masticación activa, sino a una captura súbita mediante cierre mandibular
rápido.
En comparación con otros reptiles, la tortuga caimán exhibe
una queratinización funcional selectiva, más marcada en zonas expuestas
al estrés mecánico que en regiones profundas. La combinación de epitelio
resistente, corrugación estratégica y pigmentación especializada constituye un
ejemplo de adaptación morfofuncional vinculada al camuflaje y depredación
pasiva. Así, la cavidad bucal de Macrochelys temminckii integra
protección epitelial y mimetismo estructural dentro de un sistema alimentario
basado en emboscada acuática.
No hay comentarios:
Publicar un comentario