En algunos vertebrados primitivos como Dunkleosteus,
un placodermo del Devónico, la función cortante no recaía en dientes
verdaderos, sino en placas mandibulares afiladas formadas por
extensiones del propio hueso dérmico. En la imagen se aprecia cómo los
bordes anteriores de las mandíbulas superior e inferior desarrollan filos
agudos semejantes a cuchillas. Estas estructuras no eran piezas
individuales implantadas en alvéolos, sino láminas óseas continuas que
crecían como parte integral del cráneo. Desde el punto de vista funcional,
actuaban como auténticas guillotinas capaces de seccionar presas con
enorme potencia, compensando la ausencia de dientes diferenciados mediante
fuerza de mordida y bordes cortantes autoafilables por desgaste.
Sin embargo, estas placas cortantes presentan
desventajas comparativas frente a los dientes mineralizados de los
gnatóstomos posteriores. Los dientes verdaderos están compuestos por dentina
y, en muchos linajes, por esmalte, lo que les otorga mayor resistencia
al desgaste y capacidad de mantener filos precisos durante más tiempo. Además,
los dientes pueden organizarse en hileras, especializarse en distintas
formas —cúspides, crestas, carenas— y, crucialmente, reemplazarse de
manera continua en numerosos peces y reptiles. Las placas óseas, en cambio, no
se reemplazaban como unidades discretas; su desgaste implicaba remodelación del
hueso completo, un proceso más lento y menos flexible evolutivamente.
Desde una perspectiva evolutiva, las placas mandibulares de Dunkleosteus representan una solución temprana al problema de capturar y procesar presas grandes antes de la consolidación del sistema dentario moderno. Constituyen un análogo funcional de los dientes, pero no son homólogas a ellos en el sentido estricto. La aparición posterior de dientes verdaderos permitió una diversificación mucho mayor en estrategias alimentarias, ya que la modularidad, el reemplazo y la diferenciación morfológica ampliaron el repertorio ecológico de los vertebrados. Así, aunque impresionantes y eficaces en su contexto, las placas cortantes resultaron evolutivamente menos versátiles que los sistemas dentarios basados en piezas individuales.
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