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lunes, 16 de febrero de 2026

Figura. Cráneos de las serpientes

 
La imagen contrasta dos extremos morfológicos dentro de los ofidios: por un lado, cráneos más robustos y relativamente uniformes, como los de muchas boas, y por otro, cráneos altamente especializados para la inyección de veneno, característicos de víboras avanzadas. En boas (familia Boidae), el cráneo mantiene una arquitectura enfocada en la captura por constricción: dientes recurvados, numerosos y relativamente homogéneos, maxilares móviles pero sin colmillos huecos especializados. La apertura mandibular es amplia gracias a la cinética craneal, pero la cabeza no presenta la marcada expansión posterior asociada a grandes glándulas de veneno. En contraste, en víboras (familia Viperidae), el cráneo muestra una modificación extrema: colmillos solenoglifos largos y articulados, capaces de plegarse contra el paladar y proyectarse hacia adelante al morder, junto con amplias cavidades que alojan voluminosas glándulas de veneno, lo que confiere la típica apariencia de “cabeza triangular”.

Sin embargo, la forma de la cabeza no es un criterio infalible para determinar si una serpiente es venenosa. La evolución del veneno y de los sistemas de inyección no ocurrió de manera abrupta, sino gradual, y diferentes linajes han seguido trayectorias distintas. Existen serpientes altamente venenosas que no presentan la morfología craneal extrema de las víboras. Por ejemplo, muchos elápidos (familia Elapidae, como cobras y mambas) poseen colmillos proteroglifos fijos y relativamente cortos, y su cabeza puede ser alargada y poco triangular. Aún más sutiles son algunos colúbridos venenosos con dentición opistoglifa, cuyos colmillos posteriores no producen una expansión cefálica evidente.

Esto se debe a que algunos linajes conservaron condiciones craneales más ancestrales, aun cuando su veneno se volvió bioquímicamente potente. En otras palabras, la potencia del veneno no siempre está correlacionada con una morfología espectacular. La diversidad actual refleja una historia evolutiva en la que la cinética craneal, la dentición y las glándulas venenosas se modificaron en distintos grados, produciendo un mosaico de formas donde la apariencia externa no siempre revela la complejidad funcional interna.

 

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