Menú de Química

Buscar este blog

Translate

martes, 10 de febrero de 2026

Figura. Boca de la mariposa

 Lepidoptera - Metamorphosis, Wings, Antennae | Britannica

La boca de la mariposa, compartida en su arquitectura básica con la de las polillas, está constituida por una probóscide enrollable especializada en la succión de líquidos, principalmente néctar. Este órgano tubular se forma por la unión de las galeas maxilares y funciona como una pajilla flexible que se despliega solo durante la alimentación. Desde un enfoque ecológico, la probóscide es una adaptación central a la polinización, ya que permite extraer recursos florales sin destruir las estructuras reproductivas de la planta, favoreciendo interacciones mutualistas estables. Cuando no está en uso, la probóscide permanece enrollada bajo la cabeza, protegida y lista para un rápido despliegue.

Un rasgo clave de este sistema es la longitud variable de la probóscide, que difiere ampliamente entre especies de mariposas y polillas. Esta variación responde a la especialización floral: flores con corolas cortas son visitadas por insectos de probóscide breve, mientras que flores con tubos nectaríferos profundos seleccionan polinizadores con probóscides largas. Este acoplamiento reduce la competencia entre especies y aumenta la eficiencia del intercambio, pues solo ciertos insectos pueden acceder al néctar. Así, la boca no es un rasgo aislado, sino parte de una red coevolutiva que estructura comunidades de plantas y polinizadores.

El ejemplo clásico de esta coevolución fue formulado por Alfred Russel Wallace, quien, al estudiar una orquídea de Madagascar con un espolón nectarífero extraordinariamente largo, predijo la existencia de una polilla con una probóscide igualmente extrema. La flor era Angraecum sesquipedale y la polilla, aún no observada entonces, fue posteriormente descrita como Xanthopan morganii praedicta. La confirmación de esta predicción demostró que la morfología bucal de mariposas y polillas puede anticiparse a partir de la forma de las flores que polinizan. Este caso emblemático revela cómo la probóscide es una huella evolutiva de interacciones ecológicas profundas, moldeadas por millones de años de selección natural recíproca.

No hay comentarios:

Publicar un comentario