Su historia natural está dominada por adaptaciones a la excavación, aunque Talpidae incluye especies terrestres, semifosoriales, fosoriales y semiacuáticas. Los verdaderos topos excavadores poseen extremidades anteriores muy robustas, manos ensanchadas y musculatura especializada para desplazar suelo. Su hocico concentra numerosos mecanorreceptores, mientras el oído y la visión suelen estar subordinados a la vida subterránea. El extraordinario Condylura cristata, topo de nariz estrellada, desarrolló un órgano táctil formado por numerosos apéndices alrededor del hocico, conectado con una representación especializada en la corteza somatosensorial. OUP Academic
El éxito evolutivo de los topos procede de su capacidad para explotar nichos poco accesibles a otros mamíferos. La excavación permite encontrar lombrices, larvas e invertebrados, evitar depredadores y mantener condiciones ambientales relativamente estables. Sin embargo, la evolución de Talpidae no siguió una única transición hacia la vida subterránea: estudios filogenéticos indican que el hábito fosorial evolucionó al menos dos veces dentro de la familia, mientras las adaptaciones acuáticas aparecieron independientemente en varios linajes. Esta repetición demuestra que las mismas presiones ecológicas pueden producir soluciones semejantes mediante convergencia evolutiva. PubMed Central (PMC)
Filogenia moderna de Talpidae · Evolución de estilos de vida fosoriales y acuáticos · Origen y posición de Eulipotyphla

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