El notocordio no desaparece necesariamente por completo cuando se forma la vértebra. En muchos teleósteos persisten restos notocordales dentro o entre los centros vertebrales, mientras el tejido óseo adquiere progresivamente una función mecánica dominante. La forma del centro puede variar mucho entre linajes; en numerosos peces aparecen vértebras anficélicas, con ambos extremos cóncavos, que permiten cierta flexibilidad durante los movimientos ondulatorios. Los arcos neurales y hemales también pueden cambiar de tamaño, fusionarse, reducirse o modificarse según las exigencias de locomoción y estabilidad corporal. (pmc.ncbi.nlm.nih.gov)
Esta anatomía demuestra que una vértebra no es simplemente un “hueso redondo” repetido muchas veces. Cada segmento integra centro, arcos, tejido notocordal y superficies de inserción muscular. En diferentes vertebrados, algunos componentes pueden hipertrofiarse mientras otros se reducen o desaparecen. Por ello, la diversidad vertebral surge mediante modificación modular de elementos ancestrales. En los salmones, la combinación de centros óseos, arcos protectores y persistencia parcial del notocordio produce una columna flexible y resistente, adecuada para transmitir las fuerzas generadas por la musculatura segmentaria durante la natación. (pmc.ncbi.nlm.nih.gov)

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