El modelo también intenta explicar cómo una superficie inicialmente continua pudo regionalizarse en apéndices independientes. Las aletas pectorales y pélvicas habrían adquirido progresivamente radiales endoesqueléticos, musculatura propia y cinturas de soporte, mientras desaparecía gran parte del pliegue situado entre ellas. Sin embargo, debe corregirse una idea frecuente: la cintura pélvica no se considera simplemente una fusión de huesos dérmicos. En los gnatóstomos, sus principales componentes pertenecen al endoesqueleto derivado del mesodermo de la placa lateral. Además, el registro fósil indica que las aletas pectorales aparecieron antes que las pélvicas, complicando una transformación perfectamente simétrica desde un único pliegue continuo (Johanson, 2010). PubMed
La hipótesis sigue siendo importante porque estudios modernos muestran que aletas medianas y pares comparten programas genéticos y embrionarios, lo que sugiere que mecanismos originalmente utilizados para producir superficies medianas pudieron ser reclutados evolutivamente hacia regiones ventrolaterales. Sin embargo, no existe todavía una secuencia fósil o embrionaria que demuestre de manera concluyente la transformación exacta pliegue continuo → aletas pectorales y pélvicas. Por ello, actualmente se considera una explicación histórica parcialmente compatible con ciertos datos, pero no una solución definitiva al origen de los apéndices pares de los vertebrados (Freitas et al., 2014; Bayramov et al., 2024). PubMed Central (PMC)
Revisión moderna sobre el origen de las aletas pares · Revisión clásica de Coates

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