Su historia natural está estrechamente vinculada con la domesticación. Evidencias arqueológicas revisadas recientemente sitúan gallinas domésticas inequívocas hacia 1650–1250 a. C. en Tailandia central, asociadas inicialmente con comunidades agrícolas productoras de arroz y mijo, aunque la historia genética posterior incluye múltiples poblaciones y mezclas regionales (Peters et al., 2022). La selección humana aumentó extraordinariamente la frecuencia de puesta, docilidad, crecimiento y productividad, convirtiendo a las gallinas en uno de los vertebrados domésticos más numerosos del planeta. Su éxito evolutivo bajo domesticación depende de elevada fecundidad, dieta omnívora, comportamiento social y extraordinaria plasticidad frente a ambientes humanizados. PubMed Central (PMC)
Existe además un problema de sesgo de representación. En especies sexualmente dimórficas solemos ilustrar al macho porque sus colores, ornamentos y conductas de exhibición resultan visualmente llamativos, dejando a las hembras en segundo plano. Estudios sobre textos de comportamiento animal han encontrado más imágenes de machos y una representación más activa de sus conductas, mientras las hembras aparecen con mayor frecuencia omitidas o descritas pasivamente. Incluso en investigación sobre fertilidad aviar, los estudios centrados exclusivamente en machos superaron históricamente a los dedicados a hembras. Representar también a la gallina corrige esa distorsión y permite enseñar reproducción, fisiología y evolución sexual desde ambos sexos (Hobson et al., 2023). ScienceDirect
Origen biocultural de la gallina doméstica · Fisiología reproductiva de aves · Sesgo masculino en estudios de fertilidad aviar
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