En especies con cola prensil, como los monos araña, esta musculatura alcanza una especialización extrema. Los músculos caudales se distribuyen alrededor de las vértebras y permiten movimientos muy precisos, mientras la región distal posee gran sensibilidad y capacidad para sujetar ramas. La cola puede soportar parte del peso corporal, estabilizar el cuerpo durante desplazamientos suspendidos y modificar la trayectoria durante saltos o balanceos. Estudios comparativos muestran que las especies con colas más cortas presentan una reducción tanto del número de vértebras como de músculos caudales, cuyos puntos de inserción se desplazan hacia regiones más proximales. PubMed
En los hominoideos, incluidos los humanos, esta reducción llegó al extremo de perder la cola externa hace aproximadamente 25 millones de años. Solo permanecieron unas 3–5 vértebras caudales, fusionadas para formar el cóccix, junto con músculos pélvicos derivados o relacionados con la antigua musculatura caudal. Estudios genéticos recientes señalan que cambios en TBXT, asociados con elementos transponibles Alu, contribuyeron a esta pérdida evolutiva. Así, el cuerpo humano conserva todavía una pequeña huella anatómica y genética de una cola ancestral mucho más desarrollada. nature.com

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