La dentición estaba formada por numerosos dientes pequeños, recurvados y puntiagudos, adecuados para sujetar presas pequeñas. A diferencia de linajes avialanos posteriores, Microraptor conservaba una boca completamente dentada y no había desarrollado un pico queratinizado. La mandíbula inferior era larga y delgada, con una fenestra mandibular externa evidente. Los dientes estaban mejor adaptados para perforar y retener que para triturar tejidos duros. Esta morfología concuerda con evidencias directas de alimentación, que indican consumo de pequeños vertebrados, incluidos peces, lagartos, mamíferos y aves primitivas.
Desde una perspectiva evolutiva, su cráneo muestra claramente la evolución en mosaico característica de Paraves. Microraptor poseía plumas pennáceas aerodinámicas y una anatomía corporal muy relacionada con la locomoción aérea, pero mantenía un cráneo depredador dentado semejante al de otros dromeosáuridos. Las grandes órbitas y el neurocráneo relativamente desarrollado reflejan una creciente importancia de la visión, coordinación y equilibrio. Así, demuestra que caracteres asociados al vuelo evolucionaron antes y de manera independiente respecto de la reducción dental y formación del pico típica de muchas aves posteriores.
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