La dentición está formada por numerosos dientes pequeños, comprimidos y ligeramente recurvados, distribuidos a lo largo de buena parte del maxilar y el dentario. Estas piezas eran adecuadas para cortar y arrancar vegetación, aunque no permitían una masticación compleja comparable con las baterías dentales de algunos ornitisquios. La forma y distribución de los dientes sugieren un aparato alimentario principalmente herbívoro, posiblemente con cierta flexibilidad dietaria. La mandíbula relativamente estrecha y las superficies de inserción muscular indican que el procesamiento oral era limitado y que buena parte de la digestión ocurría posteriormente en el tracto gastrointestinal.
Desde el punto de vista evolutivo, Massospondylus ayuda a reconocer la transición entre sauropodomorfos tempranos bípedos y los posteriores saurópodos cuadrúpedos de cuello gigantesco. Su cráneo todavía es proporcionalmente grande y conserva una dentición ampliamente distribuida, pero ya muestra tendencias hacia un aligeramiento cefálico y una menor dependencia de la masticación. La combinación de cráneo ligero, cuello relativamente largo y dentición simple anticipa varias de las modificaciones que posteriormente permitirían a los saurópodos consumir grandes cantidades de vegetación con un aparato craneal pequeño y eficiente.
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