La ausencia de una sínfisis rígida no constituye una debilidad, sino una adaptación biomecánica extrema. Durante la alimentación, las mandíbulas pueden abrirse hasta ángulos cercanos a 80–90°, desplazarse lateralmente y soportar enormes fuerzas hidrodinámicas. En la región sinfisaria existe además un órgano sensorial mecanorreceptor, conectado con ramas del nervio trigémino, capaz de detectar deformaciones producidas por la apertura mandibular y la expansión de la cavidad bucal. Esta información probablemente ayuda a coordinar la velocidad de apertura, cantidad de agua engullida y cierre mandibular durante cada embestida (Pyenson et al., 2012). Nature
El resto del cráneo también refleja la transformación de un mamífero terrestre en un gigantesco filtrador oceánico. Las narinas se encuentran desplazadas dorsalmente formando los espiráculos, los dientes han desaparecido y el maxilar sostiene numerosas barbas queratinizadas utilizadas para retener kril. Los enormes dentarios pueden alcanzar varios metros y constituyen algunos de los elementos óseos más largos conocidos en animales. La combinación de sínfisis flexible, articulaciones temporomandibulares móviles, mandíbulas curvadas y cavidad ventral expansible permite que un solo movimiento capture un volumen de agua extraordinario, fundamento anatómico del gigantismo de los rorcuales. American Association for Anatomy
Paper sobre el órgano sensorial mandibular · Biomecánica de la alimentación por embestida · Estructura mecánica de la mandíbula de rorcuales

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