La importancia de estos fósiles radica en que revelan una diversidad anatómica temprana mucho mayor que la observada en los peces modernos. En Brochoadmones milesi, por ejemplo, se han identificado seis pares de espinas prepélvicas, cada una asociada con una pequeña aleta cubierta de escamas. Estas estructuras aumentaban progresivamente de tamaño hacia la región posterior y se extendían desde debajo de la cámara branquial hasta las proximidades de las aletas pélvicas. Otros acantodios presentan únicamente espinas intermedias, indicando que la evolución de los apéndices pares incluyó numerosas configuraciones que posteriormente desaparecieron. Tandfonline
Estos descubrimientos también obligan a evitar una interpretación demasiado lineal. Los “acantodios” constituyen un conjunto evolutivamente diverso de gnatóstomos tempranos y no representan simplemente una etapa intermedia obligatoria entre animales con pliegues laterales y peces con cuatro aletas pares. Sin embargo, su anatomía demuestra que los primeros vertebrados mandibulados experimentaron ampliamente con número, posición y estructura de los apéndices. En conjunto con datos embrionarios y genéticos, estos fósiles apoyan la idea de que las aletas pares surgieron mediante una compleja regionalización y modificación de programas de desarrollo ancestrales, no mediante una sola transformación simple. PubMed Central (PMC)

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