La domesticación
del uro comenzó hace aproximadamente 10 000 años en el Creciente
Fértil, donde diferentes comunidades humanas seleccionaron animales más tolerantes
al contacto humano. Este proceso favoreció modificaciones hereditarias del comportamiento,
la morfología corporal y las características reproductivas.
Posteriormente surgieron dos grandes linajes domésticos: el ganado taurino
(Bos taurus), asociado principalmente con el Cercano Oriente, y el ganado
cebú (Bos indicus), domesticado mediante otro proceso en el sur de
Asia. La selección artificial permitió desarrollar poblaciones
especializadas en producción de leche, carne y trabajo
agrícola (Pitt et al., 2019).
La comparación entre el uro y los bovinos modernos revela transformaciones en el tamaño corporal, la forma de los cuernos, la coloración del pelaje y el temperamento. Sin embargo, estas diferencias varían entre razas, pues algunos bovinos actuales conservan una considerable corpulencia. Los estudios de ADN antiguo demuestran que la domesticación también modificó la diversidad genética y permitió intercambios hereditarios entre poblaciones. Mientras sus descendientes domésticos prosperaron, el uro silvestre desapareció: el último ejemplar documentado murió en Polonia, en 1627, después de siglos de cacería y pérdida de hábitat (Park et al., 2015).
Edwards, C. J., et
al. (2007). Mitochondrial DNA analysis shows a Near Eastern Neolithic origin
for domestic cattle and no indication of domestication of European aurochs. Proceedings
of the Royal Society B: Biological Sciences, 274(1616), 1377–1385. https://doi.org/10.1098/rspb.2007.0020
Park, S. D. E., et
al. (2015). Genome sequencing of the extinct Eurasian wild aurochs, Bos
primigenius, illuminates the phylogeography and evolution of cattle. Genome
Biology, 16, 234. https://doi.org/10.1186/s13059-015-0790-2
Pitt, D., et al.
(2019). Domestication of cattle: Two or three events? Evolutionary
Applications, 12(1), 123–136. https://doi.org/10.1111/eva.12674

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