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martes, 13 de octubre de 2026

Figura 4. Domesticación del uro

El uro (Bos primigenius) fue un enorme bovino silvestre, antepasado de los actuales ganados domésticos. Los machos podían alcanzar aproximadamente 1,8 metros de altura hasta la cruz, presentaban una musculatura poderosa, grandes cuernos y un considerable dimorfismo sexual, pues las hembras generalmente eran menores. Su distribución comprendía extensas regiones de Europa, Asia y África septentrional. A diferencia del ganado moderno, estos animales sobrevivían mediante el pastoreo natural, la vigilancia y la defensa frente a depredadores. Las pinturas de Lascaux representan grandes bovinos silvestres y evidencian su importancia para las sociedades prehistóricas (Edwards et al., 2007).

La domesticación del uro comenzó hace aproximadamente 10 000 años en el Creciente Fértil, donde diferentes comunidades humanas seleccionaron animales más tolerantes al contacto humano. Este proceso favoreció modificaciones hereditarias del comportamiento, la morfología corporal y las características reproductivas. Posteriormente surgieron dos grandes linajes domésticos: el ganado taurino (Bos taurus), asociado principalmente con el Cercano Oriente, y el ganado cebú (Bos indicus), domesticado mediante otro proceso en el sur de Asia. La selección artificial permitió desarrollar poblaciones especializadas en producción de leche, carne y trabajo agrícola (Pitt et al., 2019).

La comparación entre el uro y los bovinos modernos revela transformaciones en el tamaño corporal, la forma de los cuernos, la coloración del pelaje y el temperamento. Sin embargo, estas diferencias varían entre razas, pues algunos bovinos actuales conservan una considerable corpulencia. Los estudios de ADN antiguo demuestran que la domesticación también modificó la diversidad genética y permitió intercambios hereditarios entre poblaciones. Mientras sus descendientes domésticos prosperaron, el uro silvestre desapareció: el último ejemplar documentado murió en Polonia, en 1627, después de siglos de cacería y pérdida de hábitat (Park et al., 2015).

Edwards, C. J., et al. (2007). Mitochondrial DNA analysis shows a Near Eastern Neolithic origin for domestic cattle and no indication of domestication of European aurochs. Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, 274(1616), 1377–1385. https://doi.org/10.1098/rspb.2007.0020

Park, S. D. E., et al. (2015). Genome sequencing of the extinct Eurasian wild aurochs, Bos primigenius, illuminates the phylogeography and evolution of cattle. Genome Biology, 16, 234. https://doi.org/10.1186/s13059-015-0790-2

Pitt, D., et al. (2019). Domestication of cattle: Two or three events? Evolutionary Applications, 12(1), 123–136. https://doi.org/10.1111/eva.12674

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