Su historia natural está extraordinariamente adaptada a ríos complejos y bosques inundados. Posee un cuerpo flexible, largas aletas pectorales y vértebras cervicales que permiten mayor movilidad del cuello que en muchos delfines marinos. Su hocico prolongado contiene numerosos dientes y captura una gran diversidad de peces, crustáceos y otros organismos acuáticos. Utiliza ecolocalización para desplazarse en aguas turbias, donde la visión resulta limitada. Durante las inundaciones puede penetrar entre árboles sumergidos para alimentarse. Los adultos, especialmente los machos, pueden adquirir una marcada coloración rosada, relacionada parcialmente con vascularización, edad y cicatrices.
Su éxito evolutivo radica en haber especializado profundamente el plan corporal cetáceo para explotar extensos ecosistemas fluviales tropicales. Actúa como depredador superior y contribuye a estructurar las redes alimentarias de los grandes ríos amazónicos. Sin embargo, esa especialización también genera vulnerabilidad: represas, contaminación, redes pesqueras, pérdida de hábitat y captura ilegal pueden reducir rápidamente sus poblaciones. Estudios de seguimiento han documentado disminuciones de supervivencia asociadas con su utilización como cebo pesquero, mostrando que incluso un linaje exitoso puede quedar amenazado por cambios ambientales muy rápidos. ScienceDirect
Revisión moderna sobre Inia geoffrensis · Impacto de la captura ilegalpranos

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