El protodermo aparece como la capa más externa del brote y dará origen a la epidermis, tejido protector que cubrirá el tallo, reducirá la pérdida de agua y separará a la planta del ambiente. Más internamente se observa el procambium, precursor de los tejidos conductores: xilema y floema. El xilema transportará agua y minerales desde la raíz, mientras que el floema llevará azúcares producidos por la fotosíntesis. También se señala el meristemo base, encargado de formar tejidos fundamentales como parénquima, córtex y médula, importantes para almacenamiento, relleno, fotosíntesis y sostén inicial.
La figura también muestra primordios de hoja y primordios de brote, pequeñas estructuras embrionarias que anticipan el desarrollo de hojas, ramas y nuevos puntos de crecimiento. En la microfotografía, estas regiones se reconocen por su organización celular compacta; en el modelo, se simplifican con colores y flechas para facilitar la lectura. Juntas, las dos representaciones permiten entender que la punta del tallo no es una estructura pasiva, sino un centro de producción continua. Allí se decide la forma futura de la planta, su capacidad de ramificarse, captar luz, transportar sustancias y construir tejidos especializados.
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