El coenosteum no es una simple roca externa. Está atravesado por poros, canales y cavidades donde se alojan distintos tipos de pólipos. En Millepora sp., las ramas amarillas muestran superficies cubiertas por pequeñas aberturas y estructuras defensivas. Algunos pólipos se especializan en la alimentación, mientras otros participan sobre todo en la defensa, usando cnidocitos urticantes. Por eso estos hidrocorales también son conocidos como “corales de fuego”: el contacto con sus tejidos vivos puede causar ardor o irritación en buzos y animales marinos.
La comparación con Stylasteridae permite observar otra forma de hidrocoral, representada por colonias delicadamente ramificadas de Stylaster sp.. Estas estructuras pueden parecer abanicos o árboles submarinos, pero siguen basándose en una colonia de pequeños animales conectados por tejido vivo y protegidos por un exoesqueleto mineral. En ambos grupos, la forma ramificada aumenta la superficie expuesta al agua, mejora el acceso a oxígeno, alimento suspendido y corrientes. Así, los hidrocorales muestran que diferentes linajes de cnidarios pueden producir arquitecturas calcáreas parecidas, aunque sus detalles celulares, reproductivos y evolutivos sean distintos.
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