Su antigüedad transformó profundamente la interpretación de fósiles como Panderichthys, Tiktaalik, Acanthostega e Ichthyostega. Estos organismos siguen siendo fundamentales para reconstruir la transición pez–tetrápodo, pero ya no pueden ordenarse simplemente como una sucesión cronológica de antepasados. Las huellas demuestran que formas con extremidades verdaderas y dedos coexistieron temporalmente con linajes que todavía conservaban aletas tetrapodomorfas. Esto refuerza una interpretación ramificada y mosaica de la evolución, donde diferentes combinaciones de cuello, cráneo aplanado, respiración aérea, extremidades y locomoción aparecieron en distintos linajes y momentos.
El ambiente de Zachełmie también requiere cautela. El estudio original interpretó los sedimentos como una planicie mareal marina, lo que sugirió inicialmente un origen relacionado con ambientes costeros. Nature Sin embargo, investigaciones posteriores reinterpretaron los niveles con huellas como lagos efímeros no marinos, separados de la influencia oceánica. Nature Por ello, estas pisadas no demuestran que los tetrápodos evolucionaran directamente en el océano. Otros análisis indican, no obstante, que algunos tetrápodos devónicos pudieron tolerar grandes variaciones de salinidad, ocupando estuarios y deltas, lo que sugiere una historia ecológica mucho más diversa que una transición exclusiva desde ríos hacia tierra firme. Nature
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