Encontrar un fósil articulado, con los huesos conservados aproximadamente en su posición anatómica original, es relativamente raro porque, después de la muerte, el cuerpo comienza inmediatamente a sufrir descomposición, desarticulación y dispersión. Los carroñeros pueden separar extremidades y transportar huesos; los depredadores pueden fragmentarlos; insectos y otros organismos consumen tejidos; y las bacterias y hongos degradan músculos, ligamentos y órganos. Cuando los tejidos blandos que mantienen unido el esqueleto desaparecen, las articulaciones se separan con facilidad. Además, corrientes de agua, oleaje, pisoteo, erosión o transporte sedimentario pueden redistribuir los restos antes de que sean enterrados.
Para que un esqueleto permanezca articulado, normalmente debe producirse un enterramiento relativamente rápido. Una capa de barro, ceniza volcánica, arena fina o sedimentos del fondo puede aislar el cadáver de muchos carroñeros y reducir su exposición al movimiento. Los ambientes con poco oxígeno también pueden disminuir la actividad de ciertos organismos descomponedores, aunque la descomposición microbiana nunca desaparece completamente. Lagos profundos, fondos marinos tranquilos, lagunas, pantanos y depósitos de ceniza pueden generar condiciones favorables. La presencia de sedimentos finos, baja energía ambiental y rápida acumulación aumenta la probabilidad de conservar la posición relativa de los huesos.
La fosilización propiamente dicha requiere después procesos químicos y geológicos prolongados. Los tejidos duros pueden sufrir permineralización, reemplazo mineral o cambios en su composición mientras los sedimentos circundantes se compactan y litifican. Aun así, la mayoría de los organismos que mueren nunca se fosilizan. Muchos desaparecen completamente y otros dejan solo dientes, fragmentos o huesos aislados. Por eso, un esqueleto casi completo y articulado representa una combinación excepcional de muerte, rápido enterramiento, baja perturbación, condiciones químicas adecuadas y supervivencia geológica durante millones de años.
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