La interpretación de Iguanodon cambió repetidamente conforme aparecieron esqueletos más completos. En 1834, la llamada losa de Maidstone permitió conocer parte del esqueleto, aunque el famoso pulgar espinoso fue inicialmente colocado sobre el hocico como un cuerno. El gran cambio llegó en 1878, cuando mineros de Bernissart, Bélgica, descubrieron alrededor de 30 esqueletos, muchos relativamente completos. Estos ejemplares fueron preparados bajo la dirección de Louis De Pauw y hoy forman una de las colecciones emblemáticas del Royal Belgian Institute of Natural Sciences. Inicialmente se montaron como animales bípedos casi verticales; actualmente se interpreta a Iguanodon con una postura mucho más horizontal y con capacidad de desplazarse también en cuadrupedia. Museo de Historia Natural
La propia taxonomía del género ha sufrido numerosas revisiones. Durante décadas, Iguanodon funcionó casi como un “cajón de sastre” para diversos iguanodontianos parecidos. Estudios modernos separaron varias de esas formas; por ejemplo, Iguanodon atherfieldensis fue reasignado en 2007 como Mantellisaurus atherfieldensis. Incluso los materiales originales empleados por Mantell resultaron pertenecer a más de una especie, por lo que el concepto de especie tipo tuvo que ser reorganizado alrededor de material más diagnóstico de Bernissart. Paleontólogos como David Norman, Paul Barrett y Jeremy Lockwood han sido especialmente importantes en la reinterpretación moderna de su anatomía, postura y taxonomía. Museo de Historia Natural
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