Esta radiación se observa especialmente al comparar Centrosaurinae y Chasmosaurinae. Los centrosaurinos desarrollaron generalmente golas relativamente cortas, grandes ornamentaciones nasales y numerosas espinas, ganchos y epiosificaciones alrededor del margen parietal. Los chasmosaurinos tendieron, en cambio, hacia golas más elongadas y grandes cuernos supraorbitales, aunque existieron numerosas excepciones y combinaciones intermedias. Estas diferencias produjeron perfiles craneales extremadamente distintivos sin alterar el esquema fundamental del aparato alimentario. La ornamentación pudo intervenir en reconocimiento intraespecífico, señalización visual, competencia sexual y posiblemente defensa.
El fenómeno constituye un ejemplo notable de radiación morfológica sobre un patrón estructural conservado. Cambios relativamente pequeños en el crecimiento de los huesos craneales, en la orientación de los cuernos o en las proporciones de la gola podían generar apariencias radicalmente diferentes. La ontogenia también amplificaba esta diversidad, pues cuernos y ornamentaciones cambiaban durante el crecimiento. Por ello, los cráneos de ceratópsidos muestran cómo la evolución puede producir una enorme variedad visible mediante modificaciones acumulativas de un mismo plan anatómico básico, manteniendo al mismo tiempo funciones esenciales de alimentación y soporte mecánico.
No hay comentarios:
Publicar un comentario