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jueves, 24 de septiembre de 2026

Figura. Esqueleto de la estrellas de mar

Las estrellas de mar poseen un endoesqueleto calcáreo formado por numerosas placas u osículos situados dentro de la dermis. No se trata de vértebras verdaderas, porque los equinodermos carecen de columna vertebral. En cada radio o brazo, los elementos más importantes se organizan en dos series longitudinales de osículos ambulacrales, enfrentados a ambos lados del surco ambulacral. Estas piezas sostienen el sistema locomotor y delimitan el canal por donde se relacionan los pies ambulacrales con el sistema vascular acuífero. Junto a ellos aparecen osículos adambulacrales y otras placas laterales que refuerzan los bordes del brazo y sirven como puntos de inserción para músculos y tejidos conjuntivos.

En el disco central, el esqueleto forma una red tridimensional de osículos calcáreos unidos por tejido conjuntivo mutable. Cada osículo está compuesto principalmente por carbonato de calcio en forma de calcita y presenta una microarquitectura porosa denominada estereoma, característica de los equinodermos. Esta estructura permite combinar rigidez, bajo peso y resistencia mecánica. Los espacios entre placas conservan flexibilidad, mientras fibras conjuntivas y músculos controlan pequeños movimientos entre los elementos esqueléticos. Por esta razón, una estrella puede mantener una forma corporal definida y, al mismo tiempo, doblar sus brazos, adherirse al sustrato y ejercer fuerzas considerables durante la alimentación.

La disposición del esqueleto refleja un compromiso entre protección y movilidad. A diferencia del caparazón continuo de un erizo de mar, los osículos de las estrellas permanecen articulados mediante tejidos flexibles. Esta organización permite que los brazos funcionen como unidades móviles sin perder soporte. Los osículos ambulacrales, la red calcárea del disco y las placas superficiales forman así un sistema integrado con los músculos, el tejido conjuntivo y el aparato ambulacral. El resultado es un endoesqueleto segmentado funcionalmente, capaz de distribuir fuerzas, proteger órganos internos y permitir la locomoción lenta pero precisa característica de estos equinodermos bentónicos.

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