La región posterior conserva un cuadrado funcionalmente importante, articulado con el articular de la mandíbula inferior. Aunque los camaleones pertenecen a Squamata, su cráneo no alcanza la extrema hiperquinesis de numerosas serpientes. Varias conexiones se encuentran reforzadas y determinadas especies presentan un casco craneal desarrollado por expansión de huesos como parietal y escamoso. En algunos linajes aparecen además cuernos, crestas o prolongaciones rostrales, originados por modificaciones de huesos dérmicos y, ocasionalmente, acompañados por cubiertas queratinizadas. Estas estructuras intervienen principalmente en exhibición, competencia y reconocimiento, más que en alimentación.
La alimentación está especializada alrededor de la captura mediante una lengua protráctil balística, por lo que el cráneo funciona conjuntamente con el aparato hioideo y una musculatura altamente especializada. La mandíbula no necesita desarrollar la movilidad extrema observada en serpientes que ingieren presas proporcionalmente enormes. En consecuencia, los camaleones combinan una región temporal abierta, reducción de algunas barras óseas y refuerzo localizado del techo craneal. Su anatomía demuestra que la evolución diápsida puede producir simultáneamente pérdida de huesos, expansión de otros elementos y especializaciones ornamentales, conservando la articulación mandibular ancestral cuadrado-articular.
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