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martes, 29 de septiembre de 2026

Figura. El cráneo de las serpientes

El cráneo de las serpientes representa uno de los extremos más especializados de la quinesis craneana entre los tetrápodos. Las barras temporales del patrón diápsido ancestral están profundamente reducidas, mientras elementos como parietal, postorbital, supratemporal y cuadrado se reorganizan para permitir amplios movimientos relativos. El cuadrado, alargado y móvil, funciona como una palanca que desplaza la articulación mandibular hacia atrás y abajo, incrementando notablemente la apertura bucal. El supratemporal también puede participar en esta movilidad al conectar el cuadrado con la región posterior del cráneo. Esta configuración no significa que la serpiente “disloque” sus mandíbulas, sino que posee articulaciones normales extraordinariamente móviles.

La mandíbula inferior tampoco constituye una pieza rígida. Cada dentario forma gran parte de la mitad anterior, mientras posteriormente aparece el denominado hueso compuesto, originado por la integración de varios elementos postdentarios ancestrales y encargado de articularse con el cuadrado. Las dos hemimandíbulas no están soldadas rígidamente en la sínfisis mandibular, sino unidas mediante tejidos conectivos flexibles, permitiendo movimientos relativamente independientes. En el paladar, pterigoides y ectopterigoides forman parte de un sistema móvil que puede avanzar y retroceder durante la deglución. Este mecanismo contribuye al denominado “caminar pterigoideo”, mediante el cual diferentes regiones dentadas sujetan alternativamente la presa y la desplazan hacia el esófago.

La región anterior también puede presentar considerable movilidad. En diversos linajes, la maxila rota o se desplaza respecto del resto del cráneo; en las víboras, esta capacidad permite elevar los grandes colmillos solenoglifos durante el ataque. El estribo, derivado de la antigua hiomandíbula, permanece asociado con la transmisión de vibraciones hacia el oído interno, aunque las serpientes carecen de oído externo timpánico. La combinación de estreptostilia, movilidad palatal, hemimandíbulas independientes y pérdida de barras temporales produce un cráneo extraordinariamente flexible, especializado para capturar e ingerir presas de gran tamaño relativo.

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