La mandíbula inferior tampoco constituye una pieza rígida. Cada dentario forma gran parte de la mitad anterior, mientras posteriormente aparece el denominado hueso compuesto, originado por la integración de varios elementos postdentarios ancestrales y encargado de articularse con el cuadrado. Las dos hemimandíbulas no están soldadas rígidamente en la sínfisis mandibular, sino unidas mediante tejidos conectivos flexibles, permitiendo movimientos relativamente independientes. En el paladar, pterigoides y ectopterigoides forman parte de un sistema móvil que puede avanzar y retroceder durante la deglución. Este mecanismo contribuye al denominado “caminar pterigoideo”, mediante el cual diferentes regiones dentadas sujetan alternativamente la presa y la desplazan hacia el esófago.
La región anterior también puede presentar considerable movilidad. En diversos linajes, la maxila rota o se desplaza respecto del resto del cráneo; en las víboras, esta capacidad permite elevar los grandes colmillos solenoglifos durante el ataque. El estribo, derivado de la antigua hiomandíbula, permanece asociado con la transmisión de vibraciones hacia el oído interno, aunque las serpientes carecen de oído externo timpánico. La combinación de estreptostilia, movilidad palatal, hemimandíbulas independientes y pérdida de barras temporales produce un cráneo extraordinariamente flexible, especializado para capturar e ingerir presas de gran tamaño relativo.
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