La mandíbula inferior conserva varios elementos ancestrales. El dentario domina la región anterior, acompañado posteriormente por prearticular, angular, supraangular y articular. Este último se articula con el cuadrado, manteniendo la articulación mandibular ancestral de los tetrápodos no mamalianos. El pterigoides se extiende hacia la región posterior y participa en la transmisión de fuerzas entre mandíbula y neurocráneo. La columela o estribo, derivada evolutivamente de la antigua hiomandíbula, conecta la región ótica con estructuras periféricas y participa en la transmisión de vibraciones hacia el oído interno, aunque en salamandras acuáticas la conducción sonora puede depender también del cráneo y de los tejidos corporales.
El aparato hioideo se encuentra estrechamente asociado con el piso bucal y es fundamental para la alimentación por succión. Los ceratohiales y otros elementos hiobranquiales se desplazan posteroventralmente durante la apertura de la boca, aumentando rápidamente el volumen de la cavidad bucofaríngea y generando presión negativa. Esta expansión atrae agua y presas hacia el interior. La anatomía de Cryptobranchus muestra así una integración funcional entre cráneo, mandíbula, aparato hioideo, musculatura y sistema sensorial, especializada para una vida predominantemente acuática.
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