La boca contenía numerosos dientes largos, puntiagudos y ligeramente curvados, distribuidos principalmente hacia la región anterior de las mandíbulas. Algunos dientes delanteros se orientaban lateralmente, formando una especie de trampa dental que habría facilitado retener peces capturados cerca de la superficie. Este patrón respalda una dieta predominantemente piscívora, aunque posiblemente consumía otros pequeños vertebrados acuáticos. Como otros pterosaurios derivados, poseía una amplia fenestra nasoanteorbital, producto de la integración evolutiva de la narina externa con la ancestral fenestra anteorbital. Esta gran abertura contribuía al aligeramiento del cráneo, aspecto importante en un vertebrado adaptado al vuelo activo.
El esqueleto de Anhanguera estaba profundamente especializado para el vuelo, con huesos relativamente ligeros y un cuarto dedo extraordinariamente alargado que sostenía la membrana alar. Sus extremidades posteriores eran comparativamente pequeñas, mientras que el tórax y la cintura escapular permitían la inserción de una potente musculatura de vuelo. La combinación de alas extensas, cráneo ligero y mandíbulas especializadas sugiere un depredador aéreo adaptado a ecosistemas costeros, capaz de recorrer grandes distancias sobre cuerpos de agua buscando peces y otras presas acuáticas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario