Regresar a [El átomo moderno]
Las configuraciones
electrónicas no solo describen la distribución de los electrones en un
átomo, sino que también explican la organización de la tabla periódica.
Los elementos situados en una misma columna o grupo presentan
configuraciones electrónicas de valencia semejantes y, por ello,
comparten propiedades químicas. Por ejemplo, los elementos del grupo 1
poseen una configuración externa del tipo ns¹, mientras que los del grupo
13 presentan una configuración ns²np¹. A medida que se desciende por
un grupo aumenta el valor del número cuántico principal (n), pero la
distribución de los electrones de valencia conserva el mismo patrón. Esta
regularidad explica por qué los elementos de un mismo grupo reaccionan de
manera similar y forman familias químicas con propiedades características.
Figura 1. [Wolfgang
Pauli] fue un físico teórico austríaco y uno de los fundadores de la
mecánica cuántica. Formuló el principio de exclusión, base de las
configuraciones electrónicas y la tabla periódica, e introdujo el
concepto de espín electrónico. También propuso la existencia del neutrino
y recibió el Premio Nobel de Física en 1945.
Figura 2. [Michelle
Simmons] es una física cuántica australiana de origen británico,
pionera en computación cuántica basada en silicio. Ha
desarrollado dispositivos con átomos individuales, impulsando el diseño
de qubits y circuitos cuánticos. Fundadora de Silicon Quantum
Computing, su trabajo ha convertido la investigación cuántica en una
plataforma para futuras tecnologías de información.
El número total de orbitales
presentes en un nivel principal es igual a n²; por tanto, los niveles n
= 1, 2, 3 y 4 contienen 1, 4, 9 y 16 orbitales, respectivamente.
Como cada orbital puede alojar un máximo de dos electrones, la capacidad
total de cada nivel es 2n², es decir, 2, 8, 18 y 32 electrones.
Esta relación se refleja directamente en la estructura de la tabla periódica,
cuyas filas largas contienen precisamente 2, 8, 18 o 32 elementos.
Asimismo, la tabla puede dividirse en cuatro bloques electrónicos,
definidos por el tipo de orbital que se está ocupando durante el llenado
electrónico. El bloque s, situado a la izquierda, posee 2 columnas
porque los orbitales s admiten dos electrones. El bloque p,
situado a la derecha, tiene 6 columnas; el bloque d,
correspondiente a los metales de transición, posee 10 columnas; y
el bloque f, formado por lantánidos y actínidos, presenta 14
columnas. Estas cantidades coinciden exactamente con la capacidad máxima de
los subniveles s, p, d y f, respectivamente.
Figura 3. [Bloques
de la tabla périódica]. La tabla periódica se organiza en los
bloques s, p, d y f, definidos por el tipo de orbital
que se llena. Sus 2, 6, 10 y 14 columnas corresponden
a la capacidad máxima de cada subnivel. Esta disposición permite relacionar
directamente la configuración electrónica con la posición y las
propiedades de cada elemento químico.
La ubicación de un
elemento dentro de uno de estos bloques permite deducir rápidamente gran parte
de su configuración electrónica. Por ejemplo, los elementos de los bloques
s y p, llamados elementos representativos, siguen un patrón muy
regular y su configuración puede obtenerse directamente a partir de su posición
en la tabla. En cambio, los metales de transición y los elementos del
bloque f presentan algunas excepciones debido a que las diferencias de
energía entre ciertos subniveles son muy pequeñas. Estas desviaciones, como
ocurre en el cromo, el cobre o algunos lantánidos,
muestran que las reglas de Aufbau y Madelung constituyen excelentes
aproximaciones, aunque la configuración electrónica definitiva siempre debe
establecerse a partir de la evidencia experimental.
Electrones de valencia
Los electrones
de valencia son los electrones que participan directamente en la formación
de los enlaces químicos y, por ello, determinan la mayor parte de las
propiedades químicas de un elemento. En los elementos representativos
corresponden, en general, a los electrones situados en el nivel principal
más externo, es decir, el de mayor valor de n. Cuando dos átomos
forman un enlace covalente, cada uno aporta uno o más electrones de
valencia para constituir pares electrónicos compartidos. En consecuencia, la reactividad,
la valencia, la facilidad para ganar o perder electrones y muchas otras
propiedades químicas dependen principalmente de la configuración electrónica de
esta capa externa.
En los metales
de transición y en los elementos del bloque f, la situación es más
compleja. En estos casos, además de los electrones del nivel más externo,
también pueden participar en los enlaces los electrones de los subniveles (n−1)d
o (n−2)f, ya que poseen energías muy próximas. Por ello, la capa de
valencia de estos elementos no coincide necesariamente con el nivel principal
de mayor valor de n, sino que incluye todos los orbitales con energías
suficientemente similares para intervenir en las reacciones químicas. Esta es
la razón por la que estos elementos presentan una gran variedad de estados
de oxidación y una química mucho más diversa que la de los elementos
representativos.
Los gases nobles
poseen su capa de valencia completamente llena y, por ello, presentan una
estabilidad extraordinaria y una reactividad muy baja. En contraste, los
elementos con uno o dos electrones de valencia tienden a perderlos fácilmente
para formar cationes, mientras que aquellos a los que les faltan uno o
dos electrones para completar la capa suelen captarlos o compartirlos mediante
enlaces covalentes. Los electrones de valencia también pueden absorber energía
y pasar a estados excitados, o incluso abandonar completamente el átomo durante
un proceso de ionización. Cuando regresan a niveles de menor energía
emiten fotones, fenómeno responsable de los espectros atómicos.
Composición de la capa de valencia y reglas de estabilidad
La capa de
valencia está formada por los orbitales que pueden participar en la
formación de enlaces químicos. En los elementos representativos
corresponde a los orbitales ns y np del nivel más externo. En los
metales de transición también deben considerarse los orbitales
incompletos (n−1)d, mientras que en los lantánidos y actínidos
participan además los orbitales (n−2)f. Aunque estos orbitales pueden
pertenecer a diferentes niveles principales, poseen energías semejantes y, por
ello, pueden intervenir simultáneamente en las reacciones químicas.
Una tendencia muy
importante en química es la llamada regla del octeto, según la cual los
elementos representativos tienden a adquirir una configuración semejante a la
de un gas noble, completando ocho electrones en su capa de valencia (ns²np⁶).
Esta tendencia explica la formación de gran parte de los compuestos iónicos y
covalentes estudiados en química general. Sin embargo, la regla del octeto no
es universal. Existen numerosas excepciones, como las moléculas con octeto
incompleto, las de octeto expandido y muchas especies con un número
impar de electrones.
De manera análoga,
en muchos metales de transición aparece la llamada regla de los 18
electrones, según la cual una gran cantidad de complejos metálicos alcanzan
una estabilidad elevada cuando la suma de los electrones presentes en los
orbitales s, p y d de valencia es igual a dieciocho. Al
igual que la regla del octeto, esta constituye una tendencia empírica y
no una ley absoluta. Existen numerosos compuestos estables que no cumplen
exactamente esta condición. Por ello, tanto la regla del octeto como la regla
de los 18 electrones deben entenderse como herramientas útiles para
interpretar y predecir el comportamiento químico, pero siempre subordinadas a
la evidencia experimental y a la teoría cuántica que describe la estructura
electrónica de los átomos.
Referencias
Atkins, P., &
de Paula, J. (2022). Atkins' physical chemistry (12th ed.). Oxford
University Press.
Atkins, P., Jones,
L., & Laverman, L. (2023). Chemical principles: The quest for insight
(9th ed.). W. H. Freeman.
Brown, T. L.,
LeMay, H. E., Bursten, B. E., Murphy, C. J., Woodward, P. M., & Stoltzfus,
M. W. (2024). Química: La ciencia central (15.ª ed.). Pearson.
Burdge, J. L.,
Overby, J., Driessen, M. D., & Mahan, B. H. (2022). Química (5.ª
ed.). McGraw-Hill Education.
Chang, R., &
Goldsby, K. A. (2023). Química (14.ª ed.). McGraw-Hill Education.
Cotton, F. A.,
Wilkinson, G., Murillo, C. A., & Bochmann, M. (1999). Advanced inorganic
chemistry (6th ed.). John Wiley & Sons.
Housecroft, C. E.,
& Sharpe, A. G. (2018). Inorganic chemistry (5th ed.). Pearson.
IUPAC. (2019). Compendium
of chemical terminology (the Gold Book). https://goldbook.iupac.org
Pauli, W. (1925). Über
den Zusammenhang des Abschlusses der Elektronengruppen im Atom mit der
Komplexstruktur der Spektren. Zeitschrift für Physik, 31(1),
765–783. https://doi.org/10.1007/BF02980631
Simmons, M. (2023).
The next atomic revolution. MIT Press.
Silberberg, M. S.,
& Amateis, P. (2023). Chemistry: The molecular nature of matter and
change (10th ed.). McGraw-Hill Education.
Zumdahl, S. S.,
& Zumdahl, S. A. (2020). Chemistry (11th ed.). Cengage Learning.
No hay comentarios:
Publicar un comentario