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miércoles, 29 de julio de 2026

Figura. Mildred Dresselhaus

Mildred Dresselhaus fue una física estadounidense conocida como la “reina del carbono” por sus aportes decisivos al estudio de los materiales basados en este elemento. Nació en 1930, en el distrito neoyorquino del Bronx, dentro de una familia de inmigrantes judíos procedentes de Europa oriental. Su trayectoria académica comenzó en Hunter College, donde descubrió que la ciencia podía convertirse en una profesión, aun cuando las mujeres encontraban numerosas barreras en los ámbitos universitarios. Posteriormente estudió en la Universidad de Cambridge y obtuvo su doctorado en la Universidad de Chicago. Allí se formó junto a investigadores fundamentales de la física moderna y consolidó una manera rigurosa, curiosa y persistente de abordar los problemas científicos.

En 1960 ingresó al Instituto Tecnológico de Massachusetts, MIT, institución en la que desarrolló la mayor parte de su carrera y llegó a ser la primera mujer profesora titular de ingeniería eléctrica y física. Sus investigaciones ayudaron a comprender la estructura electrónica del grafito, los nanotubos de carbono, el grafeno y otros nanomateriales. Estudió cómo las propiedades de un sólido pueden cambiar cuando sus dimensiones se reducen hasta escalas extremadamente pequeñas. Sus aportes fueron esenciales para explicar fenómenos de conductividad, transporte térmico, comportamiento óptico y respuesta electrónica de materiales carbonosos. Muchas tecnologías actuales vinculadas con sensores, electrónica flexible, almacenamiento energético y materiales resistentes se apoyan, directa o indirectamente, en conocimientos que ella ayudó a construir.

Dresselhaus también fue una defensora constante de la participación de las mujeres en la investigación científica. Reconocía que su propia carrera había transcurrido en espacios dominados por hombres, pero transformó esa experiencia en un compromiso activo con nuevas generaciones de estudiantes. Publicó cientos de artículos, dirigió proyectos interdisciplinarios y recibió reconocimientos internacionales, entre ellos la Medalla Presidencial de la Libertad y el Premio Kavli de nanociencia. En 2012 obtuvo la Medalla Presidencial de la Libertad; en 2014, la Medalla de Honor del IEEE. Falleció en 2017, dejando una herencia científica enorme: demostrar que la investigación rigurosa, la educación y la perseverancia pueden modificar tanto el conocimiento como las oportunidades sociales.

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