Su contribución decisiva surgió al estudiar la radiación de cuerpo negro, energía emitida por un objeto ideal según su temperatura. Las ecuaciones clásicas no reproducían correctamente el espectro observado, especialmente en frecuencias elevadas. En 1900, Planck propuso que la energía no se emitía ni absorbía continuamente, sino mediante cantidades discretas llamadas cuantos. Expresó la relación mediante E = hf, donde f representa la frecuencia y h la constante de Planck. Aunque inicialmente consideró la cuantización como un recurso matemático, su propuesta resolvió el problema experimental y abrió el camino para Einstein, Bohr, De Broglie, Heisenberg y Schrödinger.
En 1918 recibió el Premio Nobel de Física por el descubrimiento de los cuantos de energía. Desempeñó un papel en la organización científica durante periodos difíciles. Su vida estuvo marcada por tragedias: perdió a su primera esposa y a sus cuatro hijos. Durante el régimen nazi intentó proteger a científicos perseguidos, aunque permaneció en Alemania. Su hijo Erwin fue ejecutado en 1945 por su relación con la resistencia. Planck murió en Gotinga en 1947. Su legado permanece en la constante de Planck, fundamento de la mecánica cuántica y símbolo del límite entre la física clásica y el mundo microscópico.
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