En 1951 fundó la Escuela de Física de Les Houches, en los Alpes franceses, para revitalizar la investigación después de la ocupación y crear una comunidad internacional de aprendizaje avanzado. Dirigió la escuela durante veintidós años y convocó a científicos jóvenes y consolidados de múltiples países. Por sus aulas pasaron futuros premios Nobel y una medalla Fields, evidencia de su impacto formativo. DeWitt-Morette comprendió que la ciencia no avanza solo mediante artículos aislados: requiere instituciones, conversaciones exigentes y redes intelectuales duraderas. La escuela convirtió los Alpes en un punto de encuentro para física teórica, matemáticas, partículas, relatividad y campos cuánticos.
Su investigación unió física matemática, mecánica cuántica y relatividad general. En Princeton trabajó sobre integrales de camino de Feynman y contribuyó a darles una formulación rigurosa, asociada con la fórmula Van Vleck–Pauli–Morette. Junto con Bryce DeWitt, su esposo y colaborador, participó en estudios de gravedad cuántica y en expediciones para comprobar la desviación de la luz durante eclipses solares. Desde 1972 desarrolló su carrera en la Universidad de Texas en Austin, donde fue profesora y luego emérita. Murió el 8 de mayo de 2017, dejando un legado científico, pedagógico e institucional extraordinario.
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