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viernes, 26 de junio de 2026

Figura. Pez pulmonado africano.

 Neoceratodus es un pez pulmonado de aspecto robusto, cuerpo alargado, escamas grandes y aletas pares carnosas, parecidas a lóbulos musculares. La imagen destaca su cabeza ancha, boca terminal, ojos pequeños y placas operculares que protegen la región branquial. A diferencia de peces más activos y veloces, su cuerpo está construido para movimientos lentos y resistentes en aguas tranquilas, fangosas o con bajo oxígeno disuelto. Sus aletas pectorales y pélvicas ayudan a apoyarse y desplazarse con estabilidad en el fondo.

Su rasgo más importante es la presencia de un pulmón vascularizado, conectado al tubo digestivo anterior, que le permite tomar aire atmosférico cuando el agua no ofrece suficiente oxígeno. Sin embargo, esta capacidad no debe imaginarse como una ventaja absoluta. Después de la metamorfosis, los peces pulmonados pierden las branquias externas larvarias y quedan más comprometidos con la respiración aérea. En especies muy dependientes del pulmón, esto significa que, aunque vivan en el agua, necesitan subir a la superficie para ventilar. Si el acceso al aire se bloquea, pueden sufrir asfixia, incluso estando rodeados de agua.

Esta condición muestra una limitación evolutiva importante: el pulmón verdadero ya no funciona como una simple vejiga natatoria reguladora de flotabilidad, sino como órgano ventilatorio. Por eso, cuando la respiración pulmonar se vuelve dominante, el animal gana resistencia en aguas pobres en oxígeno, pero pierde independencia frente a la superficie. Debe vivir en ambientes donde pueda emerger con regularidad, evitar quedar atrapado bajo barro compacto o hielo, y mantener vías aéreas funcionales. En síntesis, el pez pulmonado representa una transición fascinante: conserva forma acuática, pero su supervivencia depende cada vez más del aire, no solo del agua.

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