Entre los ejemplos prometedores están bacterias fermentativas como Clostridium, bacterias fotosintéticas púrpuras como Rhodobacter sphaeroides, cianobacterias como Synechocystis sp. PCC 6803 y microalgas verdes como Chlamydomonas reinhardtii. La fermentación oscura resulta interesante porque puede aprovechar residuos agroindustriales o aguas residuales ricas en materia orgánica, mientras que las rutas fotobiológicas prometen convertir energía solar y agua o compuestos orgánicos en H₂. NREL ha estudiado en Synechocystis sp. PCC 6803 el ensamblaje de complejos de hidrogenasa relacionados con la fotoproducción de hidrógeno. Estos sistemas son atractivos porque conectan microbiología, tratamiento de residuos, energía limpia y economía circular.
En teoría, este hidrógeno podría alimentar celdas de combustible para mover automóviles, buses o camiones, produciendo electricidad y liberando principalmente agua como producto final. Sin embargo, todavía existen limitaciones importantes: baja productividad, sensibilidad de muchas hidrogenasas al oxígeno, dificultad para iluminar cultivos densos, necesidad de separar y purificar el gas, costos de biorreactores, almacenamiento a presión e infraestructura de suministro. Además, los vehículos de hidrógeno dependen de combustible limpio, tanques seguros, celdas durables y redes de recarga disponibles; la falta de infraestructura sigue siendo una barrera central.
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