En la región fúndica, las fosas gástricas desembocan en glándulas fúndicas profundas, donde se encuentran dos tipos celulares especialmente importantes: las células parietales y las células principales. Las células parietales secretan ácido clorhídrico, responsable de acidificar el contenido gástrico, desnaturalizar proteínas y ayudar a controlar microorganismos ingeridos con el alimento. Las células principales, por su parte, producen pepsinógeno, una forma inactiva de enzima que, en contacto con el ambiente ácido, se transforma en pepsina, capaz de iniciar la degradación de proteínas. Junto a ellas, también existen células mucosas, que secretan moco protector para evitar que el ácido dañe la pared del propio estómago.
Las otras dos regiones son el cardias y el píloro. El cardias se localiza cerca de la entrada del estómago, en la unión con el esófago, y contiene glándulas cardiales ricas en células mucosas, cuya función principal es lubricar y proteger la zona de transición. El píloro, situado antes del duodeno, contiene glándulas pilóricas, también dominadas por células secretoras de moco. Esta secreción ayuda a proteger la mucosa y a moderar la acidez antes de que el quimo llegue al intestino. Así, cada región gástrica combina protección, secreción y regulación del tránsito digestivo.
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