Su figura fue extraordinariamente amplia y difícil de encerrar en una sola disciplina. Además de sus estudios microscópicos, formuló la relación de la elasticidad que hoy se conoce como ley de Hooke, mejoró aparatos científicos, colaboró en investigaciones sobre gases y diseñó diversos instrumentos ópticos y mecánicos. También tuvo un papel importante como topógrafo y como intelectual práctico, siempre orientado a resolver problemas mediante dispositivos, mediciones y observación precisa. Sin embargo, su carácter competitivo lo llevó a conflictos célebres, especialmente con Isaac Newton, en disputas sobre la gravitación, la luz y la prioridad de ciertas ideas. Esa rivalidad marcó mucho la memoria posterior de Hooke, cuya fama quedó durante siglos en parte eclipsada por la inmensa autoridad newtoniana.
Sobre el verdadero rostro de Hooke se sabe muy poco. La Royal Society señala que no se conoce ningún retrato seguro suyo y que la famosa historia según la cual Newton quemó su único retrato pertenece más bien al terreno de la leyenda. La institución reconoce que el relato existe y que Newton tenía motivo y oportunidad, sobre todo tras la muerte de Hooke y durante la mudanza de la Society, pero también subraya que la evidencia es inconclusa e incluso que no está demostrado que tal retrato haya existido realmente. Por eso, Hooke ha llegado a la posteridad como un genio científico de obra inmensa, pero con un rostro histórico casi perdido entre rumores, vacíos documentales y la sombra de su gran rival. (Royal Society)
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