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miércoles, 4 de marzo de 2026

Figura. Gládulas salibales en mamíferos

 
La imagen muestra la disposición de las glándulas salivales y músculos asociados en la cabeza de un perro, ilustrando la compleja organización de las estructuras que participan en la producción y conducción de saliva dentro de la cavidad bucal. En los mamíferos, el sistema salival suele organizarse alrededor de tres pares principales de glándulas: la glándula parótida, la glándula mandibular y la glándula sublingual, todas visibles en el esquema. Estas glándulas producen secreciones que lubrican el alimento, facilitan la deglución y contribuyen al inicio de algunos procesos digestivos. La glándula parótida, ubicada cerca del arco cigomático y de la región posterior de la mandíbula, libera su secreción a través del conducto parotídeo, que desemboca en la cavidad oral. De manera similar, la glándula mandibular y la glándula sublingual descargan saliva mediante conductos que se abren en el piso de la boca, cerca de la lengua.

El esquema también muestra la relación de estas glándulas con varios músculos masticatorios y del cuello, como el músculo temporal, el músculo pterigoideo, el esternohioideo y el geniogloso, que participan en movimientos de la mandíbula, la lengua y el aparato hioideo durante la alimentación. Estas estructuras musculares permiten que la saliva se mezcle eficazmente con el alimento mientras el animal mastica o manipula el bolo alimenticio. La lengua, representada en la cavidad bucal, actúa como una estructura móvil que distribuye la saliva sobre el alimento y ayuda a dirigirlo hacia la faringe. La interacción entre glándulas, músculos y cavidad oral forma un sistema coordinado que facilita tanto la procesación mecánica del alimento como su lubricación química.

Además de las glándulas salivales principales, en algunas especies de mamíferos carnívoros, como perros y gatos, pueden encontrarse glándulas salivales adicionales, entre ellas las glándulas zigomáticas. Estas glándulas se localizan cerca del arco cigomático y descargan sus secreciones hacia la cavidad oral mediante pequeños conductos. Aunque no están presentes en todos los mamíferos, su presencia en varios carnívoros refleja adaptaciones funcionales asociadas con la dieta y con la necesidad de producir mayor cantidad de secreciones lubricantes durante el consumo de alimentos de origen animal. Así, el sistema salival en estos animales puede ser más complejo que el observado en otros grupos de mamíferos.

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