Aunque alquimistas y químicos trabajen con sustancias,
reactivos e instrumentos de vidrio, la diferencia fundamental no está en
el laboratorio, sino en el modo de pensar. El alquimista histórico
operaba dentro de un marco mágico-religioso y precientífico,
donde las explicaciones podían apoyarse en autoridades tradicionales,
textos herméticos o interpretaciones simbólicas. El experimento no era
necesariamente un mecanismo de refutación, sino un recurso subordinado a un dogma
previo. Las transformaciones materiales podían atribuirse a principios
ocultos, fuerzas espirituales o influencias cósmicas, y el conocimiento solía
transmitirse bajo secretismo, sin exigencia de reproducibilidad pública.
El químico moderno, en cambio, trabaja bajo el naturalismo
metodológico y el método científico. Las afirmaciones deben
someterse a verificación experimental, ser reproducibles y estar
abiertas a revisión crítica. Ninguna autoridad religiosa, política o académica
sustituye a la evidencia empírica. El experimento no confirma dogmas: pone a
prueba hipótesis que pueden ser rechazadas. La química se construye como
una disciplina acumulativa, basada en modelos contrastables, mediciones
cuantificables y comunicación abierta dentro de una comunidad científica
internacional.
Sin embargo, en la era de la posverdad y de diversos lobbies
ideológicos o económicos, han resurgido discursos que, aunque utilicen
lenguaje técnico, reproducen patrones de pensamiento precientífico. Se
promueven afirmaciones sin evidencia sólida sobre temas como el diseño
inteligente, la negación del VIH como causa del SIDA o la
desinformación sobre vacunas, intentando colocar creencias al mismo
nivel que teorías científicas bien establecidas. Estas posturas no representan
debates científicos legítimos, sino tensiones culturales donde intereses
externos buscan debilitar el consenso basado en evidencia. La diferencia entre
alquimia y química, por tanto, sigue siendo vigente: no es cuestión de
herramientas, sino de compromiso con la evidencia y la crítica racional.
No hay comentarios:
Publicar un comentario