Menú de Química

Buscar este blog

Translate

martes, 10 de febrero de 2026

Proceso digestivo en artrópodos 1, crustáceos

 [Enlace al índice]

No resulta sorprendente que, dada la enorme diversidad de los artrópodos y su plan corporal articulado, este grupo haya logrado explotar prácticamente todos los nichos ecológicos y estrategias alimenticias imaginables. Sin embargo, esa misma diversidad plantea una dificultad explicativa evidente: describir en detalle todos sus modos de alimentación requeriría un volumen entero. Por ello, solo es posible establecer principios generales. En términos amplios, las piezas bucales de los artrópodos son modificaciones de extremidades que pueden transformarse en mandíbulas, colmillos venenosos, probóscides, garfios, tenazas, espátulas o estructuras perforadoras, entre muchas otras variantes. En varios grupos, como los arácnidos, la alimentación se apoya en la digestión externa: el animal inyecta venenos que no solo paralizan a la presa, sino que además licúan sus tejidos, permitiendo luego la absorción de un fluido nutritivo.

El tracto digestivo de los artrópodos es completo y generalmente recto, extendiéndose desde una boca ubicada en la región anteroventral hasta un ano situado en la parte posterior del cuerpo. En casi todos los casos se distinguen claramente tres regiones: un estomodeo anterior cerca de la boca, un tracto medio y un proctodeo posterior cercano al ano. El tracto anterior suele estar especializado en la ingestión, el transporte, el almacenamiento y la digestión mecánica; el tracto medio se encarga principalmente de la digestión química y la absorción de nutrientes; mientras que el tracto posterior participa en la formación de la materia fecal y la excreción, ya que allí desembocan los túbulos de Malpighi, estructuras clave en la osmorregulación y eliminación de desechos nitrogenados.

El tracto medio de muchos artrópodos presenta ciegos digestivos, también conocidos como glándulas digestivas, hepatopáncreas o “hígado” en un sentido funcional. El número, la disposición y la estructura de estos ciegos varían ampliamente entre los distintos linajes. En los artrópodos terrestres se observan numerosos ejemplos de evolución convergente, especialmente asociados a la vida fuera del agua, como la aparición de los túbulos de Malpighi. Otra adaptación convergente notable es la glándula de la repugnancia, a veces asociada al tracto digestivo, que secreta sustancias químicas defensivas para disuadir a los depredadores. Asimismo, muchos artrópodos han desarrollado la capacidad de producir seda o sustancias similares, mediante glándulas sericígenas que no son homólogas entre sí, constituyendo uno de los ejemplos más llamativos de convergencia evolutiva dentro del filo.

Crustáceos

Un crustáceo es un artrópodo perteneciente al subfilo Crustacea, caracterizado por poseer un exoesqueleto quitinoso frecuentemente reforzado con sales de calcio, un cuerpo segmentado y apéndices articulados especializados. En la mayoría de los crustáceos, el cuerpo se organiza en una región anterior llamada cefalotórax y una región posterior o abdomen, aunque esta disposición puede variar entre los distintos grupos. Presentan típicamente dos pares de antenas, piezas bucales modificadas para la alimentación y apéndices birrámeos en muchos linajes. Como todos los artrópodos, crecen mediante mudas sucesivas del exoesqueleto y poseen un sistema circulatorio abierto. La respiración se realiza principalmente a través de branquias, aunque en algunos grupos terrestres se han desarrollado adaptaciones secundarias para el intercambio gaseoso fuera del agua.

La diversidad de los crustáceos es extraordinaria y abarca desde formas microscópicas del plancton, como los copépodos, hasta animales de gran tamaño como los cangrejos, langostas y camarones. Habitan prácticamente todos los ambientes acuáticos —marinos, de agua dulce y salobres— y algunos han colonizado el medio terrestre, como las cochinillas de la humedad. Sus modos de vida incluyen especies filtradoras, detritívoras, depredadoras, parásitas y simbióticas, desempeñando roles ecológicos fundamentales en las cadenas tróficas y en el reciclaje de la materia orgánica. Esta enorme variedad de formas, tamaños y estrategias de vida convierte a los crustáceos en uno de los grupos más exitosos y ecológicamente importantes del reino animal.

Sistema digestivo

El sistema digestivo de los crustáceos sigue el patrón general de los artrópodos y se divide en intestino anterior (estomodeo), intestino medio e intestino posterior (proctodeo). Tanto el intestino anterior como el posterior están revestidos por una cutícula continua con el exoesqueleto, la cual se pierde y renueva durante la muda. El estomodeo suele incluir una región faringoesofágica relativamente corta seguida de un estómago, cuya complejidad varía entre los distintos grupos, alcanzando su máximo desarrollo en los malacostráceos.

En muchos crustáceos, especialmente los decápodos, el estómago se divide en dos regiones funcionales: un estómago cardíaco anterior y un estómago pilórico posterior. El estómago cardíaco actúa como cámara de almacenamiento y contiene el molino gástrico, una estructura provista de dientes fuertemente esclerotizados que trituran mecánicamente el alimento mediante la acción de músculos especializados. El material ya macerado pasa luego al estómago pilórico, donde setas filtrantes impiden el paso de partículas grandes hacia el intestino medio, asegurando que solo material finamente procesado continúe el proceso digestivo.

Diagrama

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

Enlace a la [Figura: Sistema digestivo de los crustáceos]

El intestino medio puede ser corto o largo, dependiendo principalmente de la forma y el tamaño corporal del animal, y suele presentar ciegos digestivos dispuestos de manera variable; solo en los remípedos estos ciegos se organizan en serie. En algunos malacostráceos, como los cangrejos, los ciegos se fusionan para formar una glándula digestiva compacta, compuesta por numerosos túbulos ramificados y ciegos. El intestino posterior es generalmente corto, y el ano se localiza en el somito anal, el telson o el último segmento abdominal. Este diseño permite que los crustáceos macrófagos —depredadores, carroñeros y algunos herbívoros— ingieran grandes porciones de alimento rápidamente y las procesen mecánicamente después, una estrategia altamente eficiente en ambientes competitivos.

Referencias

Brusca, R. C., Moore, W., & Shuster, S. M. (2016). Invertebrates (3rd ed.). Sinauer Associates / Oxford University Press.

Martin, J. W., & Davis, G. E. (2001). An updated classification of the recent Crustacea. Natural History Museum of Los Angeles County, Science Series, 39, 1–124.

Pechenik, J. A. (2015). Biology of the invertebrates (7th ed.). McGraw-Hill Education.

Ruppert, E. E., Fox, R. S., & Barnes, R. D. (2004). Invertebrate zoology: A functional evolutionary approach (7th ed.). Brooks/Cole.

Schram, F. R. (1986). Crustacea. Oxford University Press.

Thorp, J. H., & Rogers, D. C. (2015). Thorp and Covich’s freshwater invertebrates: Ecology and general biology (4th ed.). Academic Press.

Boxshall, G. A., & Defaye, D. (2008). Global diversity of copepods (Crustacea: Copepoda) in freshwater. Hydrobiologia, 595, 195–207.

No hay comentarios:

Publicar un comentario