No resulta sorprendente que, dada la enorme diversidad de
los artrópodos y su plan corporal articulado, este grupo haya logrado
explotar prácticamente todos los nichos ecológicos y estrategias
alimenticias imaginables. Sin embargo, esa misma diversidad plantea una
dificultad explicativa evidente: describir en detalle todos sus modos de
alimentación requeriría un volumen entero. Por ello, solo es posible establecer
principios generales. En términos amplios, las piezas bucales de los
artrópodos son modificaciones de extremidades que pueden transformarse en mandíbulas,
colmillos venenosos, probóscides, garfios, tenazas,
espátulas o estructuras perforadoras, entre muchas otras
variantes. En varios grupos, como los arácnidos, la alimentación se apoya en la
digestión externa: el animal inyecta venenos que no solo paralizan a la
presa, sino que además licúan sus tejidos, permitiendo luego la absorción de un
fluido nutritivo.
El tracto digestivo de los artrópodos es completo y
generalmente recto, extendiéndose desde una boca ubicada en la región
anteroventral hasta un ano situado en la parte posterior del cuerpo. En casi
todos los casos se distinguen claramente tres regiones: un estomodeo
anterior cerca de la boca, un tracto medio y un proctodeo
posterior cercano al ano. El tracto anterior suele estar especializado en
la ingestión, el transporte, el almacenamiento y la digestión mecánica;
el tracto medio se encarga principalmente de la digestión química y la absorción
de nutrientes; mientras que el tracto posterior participa en la formación
de la materia fecal y la excreción, ya que allí desembocan los túbulos de
Malpighi, estructuras clave en la osmorregulación y eliminación de desechos
nitrogenados.
El tracto medio de muchos artrópodos presenta ciegos
digestivos, también conocidos como glándulas digestivas, hepatopáncreas
o “hígado” en un sentido funcional. El número, la disposición y la estructura
de estos ciegos varían ampliamente entre los distintos linajes. En los
artrópodos terrestres se observan numerosos ejemplos de evolución
convergente, especialmente asociados a la vida fuera del agua, como la
aparición de los túbulos de Malpighi. Otra adaptación convergente notable es la
glándula de la repugnancia, a veces asociada al tracto digestivo, que
secreta sustancias químicas defensivas para disuadir a los depredadores.
Asimismo, muchos artrópodos han desarrollado la capacidad de producir seda o
sustancias similares, mediante glándulas sericígenas que no son homólogas
entre sí, constituyendo uno de los ejemplos más llamativos de convergencia
evolutiva dentro del filo.
Crustáceos
Un crustáceo es un artrópodo perteneciente al subfilo
Crustacea, caracterizado por poseer un exoesqueleto quitinoso
frecuentemente reforzado con sales de calcio, un cuerpo segmentado y apéndices
articulados especializados. En la mayoría de los crustáceos, el cuerpo se
organiza en una región anterior llamada cefalotórax y una región
posterior o abdomen, aunque esta disposición puede variar entre los
distintos grupos. Presentan típicamente dos pares de antenas, piezas
bucales modificadas para la alimentación y apéndices birrámeos en muchos
linajes. Como todos los artrópodos, crecen mediante mudas sucesivas del
exoesqueleto y poseen un sistema circulatorio abierto. La respiración se
realiza principalmente a través de branquias, aunque en algunos grupos
terrestres se han desarrollado adaptaciones secundarias para el intercambio
gaseoso fuera del agua.
La diversidad de los crustáceos es extraordinaria y
abarca desde formas microscópicas del plancton, como los copépodos, hasta
animales de gran tamaño como los cangrejos, langostas y camarones. Habitan
prácticamente todos los ambientes acuáticos —marinos, de agua dulce y salobres—
y algunos han colonizado el medio terrestre, como las cochinillas de la
humedad. Sus modos de vida incluyen especies filtradoras, detritívoras,
depredadoras, parásitas y simbióticas, desempeñando roles
ecológicos fundamentales en las cadenas tróficas y en el reciclaje de la
materia orgánica. Esta enorme variedad de formas, tamaños y estrategias de vida
convierte a los crustáceos en uno de los grupos más exitosos y ecológicamente
importantes del reino animal.
Sistema digestivo
El sistema digestivo de los crustáceos sigue el
patrón general de los artrópodos y se divide en intestino anterior
(estomodeo), intestino medio e intestino posterior (proctodeo).
Tanto el intestino anterior como el posterior están revestidos por una cutícula
continua con el exoesqueleto, la cual se pierde y renueva durante la muda.
El estomodeo suele incluir una región faringoesofágica relativamente corta
seguida de un estómago, cuya complejidad varía entre los distintos
grupos, alcanzando su máximo desarrollo en los malacostráceos.
En muchos crustáceos, especialmente los decápodos, el
estómago se divide en dos regiones funcionales: un estómago cardíaco
anterior y un estómago pilórico posterior. El estómago cardíaco
actúa como cámara de almacenamiento y contiene el molino gástrico, una
estructura provista de dientes fuertemente esclerotizados que trituran
mecánicamente el alimento mediante la acción de músculos especializados. El
material ya macerado pasa luego al estómago pilórico, donde setas filtrantes
impiden el paso de partículas grandes hacia el intestino medio, asegurando que
solo material finamente procesado continúe el proceso digestivo.
Enlace
a la [Figura: Sistema digestivo de
los crustáceos]
El intestino medio puede ser corto o largo,
dependiendo principalmente de la forma y el tamaño corporal del animal, y suele
presentar ciegos digestivos dispuestos de manera variable; solo en los
remípedos estos ciegos se organizan en serie. En algunos malacostráceos, como
los cangrejos, los ciegos se fusionan para formar una glándula digestiva
compacta, compuesta por numerosos túbulos ramificados y ciegos. El
intestino posterior es generalmente corto, y el ano se localiza en el
somito anal, el telson o el último segmento abdominal. Este diseño permite que
los crustáceos macrófagos —depredadores, carroñeros y algunos herbívoros—
ingieran grandes porciones de alimento rápidamente y las procesen mecánicamente
después, una estrategia altamente eficiente en ambientes competitivos.
Referencias
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