Los anélidos son, en general, gusanos de mayor tamaño corporal que otros grupos de invertebrados vermiformes, lo que les permite ingerir alimentos de mayor tamaño. Este hecho plantea un desafío importante para la digestión química, ya que dicho proceso requiere una amplia superficie de contacto entre las enzimas digestivas y el material a descomponer. Cuando una partícula alimenticia es muy grande, su relación superficie–volumen es baja, lo que vuelve ineficiente la acción enzimática. Los nematodos, por ejemplo, resuelven este problema alimentándose de partículas muy pequeñas o recurriendo a digestión mecánica limitada. En contraste, los anélidos han evolucionado un sistema digestivo altamente especializado, con regiones diferenciadas y separadas por esfínteres, lo que permite fragmentar, procesar y digerir eficazmente alimentos voluminosos y de composición variada.
Modos de alimentación
La enorme diversidad morfológica y funcional de los poliquetos
les ha permitido explotar prácticamente todas las fuentes de alimento
marinas. Por razones didácticas, los modos de alimentación suelen agruparse
en depredadores, detritívoros y filtradores, aunque en la
práctica existen numerosos gradientes intermedios y combinaciones de
estrategias, como bien se detalla en los textos clásicos de Brusca.
Depredadores:
Los poliquetos rapaces son depredadores activos que suelen
desplazarse con rapidez sobre o dentro del sustrato gracias a sus quetos,
que facilitan la locomoción. Se alimentan principalmente de invertebrados
pequeños. Una vez detectada la presa —mediante estímulos químicos o
táctiles—, el animal produce una eversión rápida de la faringe,
impulsada por contracciones musculares que aumentan la presión hidrostática
del celoma. Esta presión provoca la proyección violenta de la faringe hacia el
exterior. La boca posee mandíbulas endurecidas, de modo que, al ingresar
la presa en la faringe, estas se cierran firmemente. Luego, al liberarse la
presión muscular, los músculos antagonistas retraen la faringe, introduciendo
la presa al interior del cuerpo. Algunos poliquetos depredadores alternan
ocasionalmente su dieta con algas o detritos, y otros no cazan
activamente, sino que permanecen ocultos en madrigueras, atacando con gran
rapidez a cualquier presa que pase cerca.
Enlace
a la [Figura:
Los poliquetos]
Detritívoros: Muchos poliquetos son detritívoros activos, ingiriendo grandes cantidades de sedimento y extrayendo de él la materia orgánica. Algunos excavan galerías en el fondo marino y se alimentan del sustrato a medida que avanzan, expulsando la arena ya procesada al exterior. Otros separan previamente las partículas orgánicas de las inorgánicas antes de ingerirlas. Existen especies capaces de construir tubos o conchas de arena cementada, que les brindan protección parcial y presentan aberturas tanto para la boca como para el ano.
Enlace
a la [Figura:
Gusano abanico]
Filtradores: La filtración es común en poliquetos tubícolas. Estos animales desarrollan estructuras especializadas con forma de plumón, conocidas como radiolas, organizadas en coronas que capturan partículas suspendidas en el agua. En algunos grupos, como los sabélidos, estas estructuras forman verdaderos abanicos filtradores. Algunos poliquetos generan activamente corrientes de agua, mientras que otros simplemente extienden sus radiolas en zonas donde las corrientes marinas son constantes.
Simbióticos:
Las relaciones simbióticas en poliquetos suelen ser comensalistas.
En estos casos, el poliqueto obtiene refugio o protección sin causar un daño
significativo al hospedero. No suele observarse una especialización fisiológica
extrema asociada a estas simbiosis. Algunas especies viven enterradas en las
conchas de otros invertebrados o asociadas a estructuras duras, sin comprometer
la integridad del hospedero.
Sistema gastrointestinal
El sistema gastrointestinal de los poliquetos es
representativo del plan general de los anélidos y se divide en tres regiones
principales: tracto anterior, tracto medio y tracto posterior.
Enlace
a la [Figura:
Sistema digestivo de los anélidos]
El tracto anterior corresponde al estomodeo e
incluye la cápsula bucal, la faringe y, al menos, la primera
porción del esófago. Esta región suele estar revestida por una cutícula,
y en la boca pueden encontrarse mandíbulas y dientes, a menudo
endurecidos con carbonato de calcio o con compuestos derivados de la
dieta. En algunos grupos, el tracto anterior desarrolla una probóscide
eversible. A esta región se asocian diversas glándulas, como glándulas
esofágicas, glándulas mucosas y, en ciertos depredadores, glándulas
venenosas.
El tracto medio incluye la parte final del esófago y
un intestino verdadero que puede terminar en una región de
almacenamiento similar a un estómago. Esta porción suele ser relativamente
lisa, aunque en algunos linajes presenta pliegues o ciegos cecales que
incrementan la superficie de absorción.
El tracto posterior continúa gradualmente desde el
tracto medio y contiene regiones intestinales con glándulas que secretan enzimas
digestivas y mucosas. El desplazamiento del alimento se produce mediante
una combinación de cilios y peristalsis muscular, y los residuos
finales son eliminados por un ano verdadero. La composición de las
enzimas digestivas varía según la dieta: los depredadores secretan
principalmente proteasas, mientras que los herbívoros y detritívoros
producen carbohidrasas, lipasas e incluso celulasas. La
digestión es mayoritariamente extracelular, aunque en algunos linajes
los alimentos parcialmente digeridos pueden ser fagocitados para
completar la digestión a nivel intracelular.
Referencias
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Sinauer Associates / Oxford University Press.
Brusca, R. C., & Brusca, G. J. (2003). Invertebrates (2nd ed.). Sinauer Associates.
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