En la imagen se aprecia un sistema digestivo altamente
especializado, adaptado a la hematofagia. La región anterior incluye
los quelíceros y el hipostoma, que permiten perforar la piel del
hospedador y anclarse firmemente. Inmediatamente detrás se localizan las glándulas
salivales, estructuras clave desde el punto de vista médico. Estas
glándulas producen una compleja mezcla de anticoagulantes, vasodilatadores,
inmunomoduladores y anestésicos, sustancias que facilitan la succión
prolongada de sangre sin que el hospedador detecte rápidamente la agresión.
Además, en muchas especies de garrapatas, estas glándulas son el sitio donde se
multiplican y desde donde se transmiten diversos patógenos de importancia
médica.
El alimento ingerido pasa al intestino medio (midgut),
una región amplia y ramificada que ocupa gran parte del cuerpo. Este intestino
no solo cumple funciones digestivas y de absorción, sino que actúa como reservorio
temporal de sangre. En este compartimento pueden alojarse y desarrollarse
diversos microorganismos patógenos. Por ejemplo, protozoos del género Babesia
se establecen inicialmente en el intestino tras la ingestión de sangre
infectada; posteriormente atraviesan la pared intestinal y migran hacia otros
tejidos. De manera similar, bacterias como Borrelia (agente de la
enfermedad de Lyme) y Anaplasma también pueden persistir en el
intestino antes de diseminarse. Este tránsito entre intestino y glándulas
salivales es fundamental para que el parásito complete su ciclo y sea
transmitido a un nuevo hospedador.
En la región posterior, el intestino continúa hacia el recto
y ano, donde se concentran procesos de compactación y eliminación de
residuos. Sin embargo, desde el punto de vista epidemiológico, el papel central
lo desempeñan el intestino medio y las glándulas salivales, que
constituyen los principales focos de interacción entre el artrópodo y los
patógenos. Esta íntima relación explica por qué estos organismos son vectores
eficientes de enfermedades humanas y veterinarias, convirtiendo su sistema
digestivo en un eje crítico de la transmisión de infecciones.
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