La figura presenta una secuencia evolutiva ordenada de
arriba hacia abajo, desde la forma más antigua hasta la más reciente: Eusthenopteron,
luego Panderichthys y finalmente Acanthostega. En púrpura se
identifica el neurocráneo (braincase), estructura que protege el
encéfalo. En verde aparece el arco hioideo, en azul los arcos
branquiales, en naranja la columna vertebral, en rosado la cintura
pectoral endoesquelética y en amarillo la aleta o extremidad anterior.
La mandíbula verdadera se muestra translúcida para revelar los elementos
internos mandibulares, incluyendo el soporte cartilaginoso. A medida que
descendemos en la serie, los cráneos se vuelven progresivamente más aplanados
dorsoventralmente, indicando adaptación a aguas someras y posiciones más
cercanas al sustrato.
En Eusthenopteron, el arco hioideo robusto
cumple funciones de suspensión mandibular y ventilación. En Panderichthys
se observa una reorganización progresiva del sistema visceral craneal,
con reducción relativa de los arcos branquiales. En formas más derivadas, el
hioides experimenta una división funcional evolutiva: una parte se
reduce y migra hacia la región auditiva, contribuyendo al futuro sistema del
oído medio, mientras otra se desplaza hacia la región faríngea,
participando en soporte lingual. Este cambio refleja una profunda
transformación en la arquitectura craneal.
En Acanthostega, los arcos branquiales disminuyen
en número y tamaño, evidenciando menor dependencia exclusiva de respiración
acuática. Durante la metamorfosis de tetrápodos modernos, estos elementos se
reducen aún más, consolidando la transición hacia respiración aérea. La
estructura amarilla muestra la conversión de aleta lobulada en extremidad
con dígitos, indicando cambio funcional locomotor. En conjunto, la
secuencia ilustra la reorganización progresiva del cráneo y aparato visceral
durante la transición evolutiva pez-tetrápodo.
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